domingo, 15 de enero de 2012
Morcheeba - Otherwise (Live) 2002
"Para esas noches frias avidas de sol y palabras, cuando los pensamientos y los suenjos se encuentran en las eternas praderas azules del cielo de Eternia."
Que Dios los bendiga siempre.
Gracias por imaginarnos,
Lindoro Abraham.
Imaginarium domingo 8 de Enero de 2012
D A M E U N B E S I T O
I
Dejen a los niños jugar…
“Hubo un tiempo, aquel cercano de mi infancia, aquel de cuando entré por aquel túnel orgánico a este plano y aun mas allá, creo y percibo yo, del momento en que se decidió –porque no fui yo, de eso estoy seguro- que yo debería de nacer en esta azul morada de la creación. Era un tiempo donde bacterias y enfermedades, junto a las fobias, temores y terrores derivados, asociados e inducidos por la letal media era algo que prácticamente no existía, porque ello no era noticia de importancia, primero porque siempre hemos convivido con esas bacterias, y solo si alguna de ellas, hablando de aquellas propias del planeta o aquellas venidas del espacio en meteoritos, aerolitos, satélites o monolitos, cohetes y ovnis, traídas y o transmitidas durante encuentros altamente cercanos, de esos de dos tipos, con algún EBE (Extraterrestrial Biological Entity) y Alienígenas, por transportes de almas, rayos solares del sol (como escuche una vez en un “Viajando con Polar”) y radiaciones espaciales, por darles un par de ejemplos; fuesen las portadoras de algún aun desconocido virus de rápida propagación. En aquellos años mencionados anteriormente los niños jugaban a la pelota, a los exploradores, a los indios y vaqueros y a los piratas, en las calles y en los parques y en los estacionamientos de los edificios, en las montañas y los bosques, en los ríos, lagunas, lagos y mares, libres de videojuegos, de computadoras e internet y gozando o disfrutando de un par de horas de TV al día, a lo sumo. Aquellos niños que respiraban y sudaban planeta se llenaban de tierra, se ensuciaban de pies a cabeza, jugaban en lodazales y hasta muchas veces comieron tierra y lodo. También muchos éramos reacios a darnos un baño antes de ir a la cama después de haber pasado todo el día fuera de casa y esto, aquello del miedo al baño, podía ser de varios días, temor que con el tiempo desapareció, especialmente cuando las niñas y los niños dejaron de serlo, pero no en muchos casos, porque la verdad les digo que conozco un par que huelen a cabuya de amarrar salamis por no extenderme mucho en olores y fragancias propias de aquellos que se bañan y se cambian “Once in a blue moon”, como dicen en la tierra de la Coca ColaR. En aquel tiempo, el de unas cuantas décadas atrás, hablar de enfermedades no era común, así como tampoco todo aquello relacionado a los gérmenes, bacterias, y virus, aunque si se hacia hincapié en la higiene en general. Cuando estudie en el Kinder Garden Blanca Nieves, como orgullosamente escribí en mi Curriculum Vitae y la cual es, lo mas seguro, una de las posibles razones por la cual no me contrataron en ningún lado cuando salí, carpeta de trabajo en mano, a buscar trabajo; me enseñaron, entre una cantidad de pendejadas que incluían cancioncitas en ingles, aquello de lavarse las manos antes de comer, cosa que nadie hacía y por el contrario todo aquello comestible, masticable y bebible era mordido, arrancado y manoseado no solo por las “contaminadas manos” de aquel que lo trajo, sino también por las de aquellos que por algún motivo sus Madres los habían dejado sin desayuno o merienda, y quienes imploraban, al ver a los primeros mascando y bebiendo… “dame un pedacito, dame un mordisquito por favor”. La mayoría de estos bocadillos eran divinos panes Franceses, porque generalmente, de eso consistían los desayunos y meriendas, rellenos de huevos revueltos (scrambled eggs) o de una mezcla de diablitos (deviled ham) con queso blanco rayado, a veces eran de jamón y otras de jamón y queso; panes estos que terminaban con varios mordiscos y todos baboseados. Los termos y las botellas de refresco también, ya que una botella pasaba por varias bocas y había quienes, no sé porque –aunque me lo pienso seriamente- se metían el pico de la botella en la boca para beber y sin pasar por alto los pitillos (pajillas, straws) pero la verdad nunca oí o supe de alguno de nosotros que se hubiese enfermado por ello, háblese del intercambio de fluidos gástricos bucales. Con el tiempo, cada uno de nosotros pasó por, comió y sobrevivió, la exquisita, variada y progresista gastronomía urbana de mi hermosa y añorada Caracas… …sin morir en el intento.
II
…deberían ser más sanos por el hecho de no salir de casa.
Desde la Aparición y comercialización de la internet junto a la cada vez mas sofisticada maquinaria cibernética de consolas y videojuegos, y de sus cientos de accesorios, y sin olvidar las billones de PC y laptops, celulares, Ipods y otros, que hasta ya llaman Androides y tablas de reciente introducción al mercado y de muy bajo precio; millones de niños, jóvenes y adultos pasan mucho más tiempo en casa encerrados, algunos de ellos muchas veces por horas y días en cuartos y en sótanos donde poco a poco se han conectado a una red, a una realidad cibernética donde son –si se dejan- constantemente bombardeados, inducidos, manipulados y engañados y llevados a estados de paranoias y fobias. Hoy en día hay quienes no se despegan de sus BB e Ipods. Ellos serán los Quasimodos del Futuro, por la joroba, aclaro, ya que están todo el tiempo con el cuello doblado leyendo lo que el otro, quien sabe desde que latitud geográfica, le acababa de enviar. Hay más de uno y mucho mas unas que han acabado con sus hermosos carros en un poste, volteados y chocados por andar leyendo un mensaje que recibieron a la vez que manejaban y que decía tal vez… “Esta es la cadena del Dalai Lama. Le ha dado la vuelta al mundo tres veces y hoy te ha bendecido a ti. Lee la siguiente oración tres veces –mientras manejas o estas sentada en el bidet- y envíala a todos tus contactos antes de cuatro minutos mientras pides un deseo.” Y mientras vas haciendo esto, al mismo tiempo vas apretando el clutch del carro y cambiando de velocidad, y cambiando de estación en la radio o cambiando el CD y mentándole la madre al que se te acaba de atravesar, para después aparecer en las primeras páginas y en las de sucesos de los diarios con sus carros volteados y chocados. Please, “Don’t text and drive.” A raíz de ello, de ese hecho de estar en casa metido en internet la mayoría del día, estos seres se enferman más y también se hacen más débiles, no se desarrollan físicamente de la forma apropiada y otros más la pierden gradualmente, se atrofian –también se les atrofia mas el cerebro- y hasta pierden el color de la piel por la falta de los rayos solares del sol. Hay que recordar que la internet es un arma muy poderosa. Fue creada como una herramienta de postguerra, de manera de acceder a todo tipo de archivos contentivos de información valiosa para sobrevivir, subsistir y empezar de nuevo, luego de un ataque nuclear, tan en Vogue estos últimos días por aquello del Estrecho de Ormuz, garganta por donde sale el 40% del petróleo del mundo y que los hijos de Ala amenazan con cerrar o bloquear. Ahí van en camino flotas lideradas por portaviones así como cruceros y destructores de varios países a patrullar el área y prestos a desbloquear el estrecho. La verdad que no hemos aprendido nada. Es que vuelvo y lo repito… en vez de vivir y compartir esta intensa y absoluta, aparte de hermosa morada de la creación, lo que estamos haciendo es autodestruyéndonos.
III
Hands only CPR…
Desde hace pocos años, la AHA (American Hearth Association) recomienda dar resucitación cardio pulmonar… solo con las manos, o sea que evitemos el contacto con la boca de la víctima, que no demos respiración boca a boca y nos limitemos a las compresiones de pecho, que deben ser dadas a un ritmo de 100 compresiones por minuto hasta que llegue la ambulancia o alguien con una máscara para dar respiración boca a boca. “Hoy en día a la gente hay que hervirla antes de hacer el amor con ellas.” le dice uno de los policías militares, interpretado por el actor John Travolta, a su pareja durante la investigación que realizan en la película “La Hija del General” ¿Será verdad eso?, ¿será que si seguimos así (psicoseados) en un futuro deberemos hervirnos o lavarnos con agua hervida antes de tener cualquier contacto sexual? ¿Habrá que portar un carnet o una identificación del ministerio de sanidad que afirme que estas libre de cualquier molestia o bichito? ¿Se introducirán al mercado condones texturizados para las lenguas? Para así, de esa manera poder darnos un beso bien apasionado sin riesgo de contraer alguna terrible y mortal enfermedad infecto-contagiosa. ¿Habrá que usar guantes especialmente lubricados y de tibia y resbalosa textura para acariciar? ¿Será que tendremos que envolvernos en papel celofán? ¿Qué vaina, no? Hoy en día solo el hecho de darse las manos implica el que inmediatamente busques en tu cartera una pequeña botella dispensadora de “Hand Sanitizer” para frotarte las manos con el desinfectante y bactericida gel, pero seguro que muchos de ustedes no saben es que después de haber usado ese gel es altamente recomendable que te laves las manos con agua para que el efecto bactericida sea efectivo, o sea. En eso si estoy de acuerdo ya que muchas veces he estrechado manos o me han estrechado las manos y la verdad es que me las han dejado cubiertas con una especie de sudorosa, viscosa y pegajosa gelatina, de extraño origen y de una contextura parecida al atol, a una avena con leche o un pegostoso funche, después de lo cual, y de haberle visto las manos y las uñas, he salido desesperado a lavarme las manos con cuanto jabón y desinfectante había a la mano. Tal vez y muchos de nosotros terminemos como Howard Hughes, quien prácticamente se arrancaba las yemas de los dedos cuando se lavaba las manos, después de haber desarrollado una fobia a las bacterias luego de un terrible accidente de aviación cuando en 1946 piloteaba el prototipo del avión de reconocimiento XF11 que iba a ser adquirido por la rama aérea del ejercito de USA, accidente que lo dejó con quemaduras de tercer grado en varias partes de su cuerpo, aparte de un par de docenas de huesos y dientes fracturados. Hoy en día, hablando de fobias y miedos a bacterias, virus y toda clase de insectos y bichos de uña, no hace falta pasar por el martirio que sufrió Howard Hughes, solo es necesario encender la TV, porque han sido los medios de comunicación, aquellos que se han encargado de propagar esos miedos y de crear esas fobias y “necesidades” de mantener los hogares absolutamente limpios, desinfectados y libres de esos monstruosamente representados bichitos, transmisores de las siete plagas de Egipto. Solo vean los comerciales, los niños y bebes no pueden andar en el suelo ni jugar con perros y gatos porque corren el riesgo de contraer enfermedades. No pueden pegar la boca en la mesa y ni siquiera acercarse al pulcro pipote de la basura, sin que la ya sobre atareada madre lo persiga con la toallita, con el spray, con la botella de desinfectante, con el hand sanitizer para librarlo de bacterias y virus, sin saber que lo que está haciendo, aparte de poblar su hogar con químicos gasificados, es acabando con las defensas naturales, quebrantando el vital sistema inmunológico de estos niños, quienes al salir de la casa estarán expuestos a una enciclopedia de virus, pestes y enfermedades, creadas o no, para lo cual deberán comprar un largo etcétera de medicinas producidas por la rama Farmacéutica del mismo conglomerado industrial que produce los químicos y desinfectantes que anuncian a través de los medios de comunicación, especialmente la televisión y que combaten y previenen a las bacterias y virus. Ya lo decía el genial Joselo… “En el cochino todo es negocio y en el negocio todo es cochino” Todo apunta a que les conviene mantenernos enfermos y paranoicos, bajo el acecho de terribles y monstruosos virus que nos envían a través de todos los medios posibles, especialmente por el tubo de agua. Así que a cuidarnos, a conocer primero a nuestro hermoso cuerpo, y también, muy bien, a aquella persona que te ha dicho que quiere tener algo contigo o a la que tu le has dicho o mostrado ello. Solo es comer sano, ser higiénico y amar a nuestro cuerpo, tu templo, darle alimentos, agua y fluidos sanos e inocularse contra la media, darse unas sobadas con ella, pero nada de caerse a besos apasionados por lo bella y atrayente que sea, y recuerden cada noche antes de dormir, si les hace falta, pedirle un besito a aquella persona especial y esperen que aquel beso intenso que aguarda, sin aditivos químicos y sin miedos, llegue a vuestros labios en ese hermoso e intenso instante que la providencia les guarda entre el amanecer y el atardecer.”
Lindoro Abraham.
Namaste.
I
Dejen a los niños jugar…
“Hubo un tiempo, aquel cercano de mi infancia, aquel de cuando entré por aquel túnel orgánico a este plano y aun mas allá, creo y percibo yo, del momento en que se decidió –porque no fui yo, de eso estoy seguro- que yo debería de nacer en esta azul morada de la creación. Era un tiempo donde bacterias y enfermedades, junto a las fobias, temores y terrores derivados, asociados e inducidos por la letal media era algo que prácticamente no existía, porque ello no era noticia de importancia, primero porque siempre hemos convivido con esas bacterias, y solo si alguna de ellas, hablando de aquellas propias del planeta o aquellas venidas del espacio en meteoritos, aerolitos, satélites o monolitos, cohetes y ovnis, traídas y o transmitidas durante encuentros altamente cercanos, de esos de dos tipos, con algún EBE (Extraterrestrial Biological Entity) y Alienígenas, por transportes de almas, rayos solares del sol (como escuche una vez en un “Viajando con Polar”) y radiaciones espaciales, por darles un par de ejemplos; fuesen las portadoras de algún aun desconocido virus de rápida propagación. En aquellos años mencionados anteriormente los niños jugaban a la pelota, a los exploradores, a los indios y vaqueros y a los piratas, en las calles y en los parques y en los estacionamientos de los edificios, en las montañas y los bosques, en los ríos, lagunas, lagos y mares, libres de videojuegos, de computadoras e internet y gozando o disfrutando de un par de horas de TV al día, a lo sumo. Aquellos niños que respiraban y sudaban planeta se llenaban de tierra, se ensuciaban de pies a cabeza, jugaban en lodazales y hasta muchas veces comieron tierra y lodo. También muchos éramos reacios a darnos un baño antes de ir a la cama después de haber pasado todo el día fuera de casa y esto, aquello del miedo al baño, podía ser de varios días, temor que con el tiempo desapareció, especialmente cuando las niñas y los niños dejaron de serlo, pero no en muchos casos, porque la verdad les digo que conozco un par que huelen a cabuya de amarrar salamis por no extenderme mucho en olores y fragancias propias de aquellos que se bañan y se cambian “Once in a blue moon”, como dicen en la tierra de la Coca ColaR. En aquel tiempo, el de unas cuantas décadas atrás, hablar de enfermedades no era común, así como tampoco todo aquello relacionado a los gérmenes, bacterias, y virus, aunque si se hacia hincapié en la higiene en general. Cuando estudie en el Kinder Garden Blanca Nieves, como orgullosamente escribí en mi Curriculum Vitae y la cual es, lo mas seguro, una de las posibles razones por la cual no me contrataron en ningún lado cuando salí, carpeta de trabajo en mano, a buscar trabajo; me enseñaron, entre una cantidad de pendejadas que incluían cancioncitas en ingles, aquello de lavarse las manos antes de comer, cosa que nadie hacía y por el contrario todo aquello comestible, masticable y bebible era mordido, arrancado y manoseado no solo por las “contaminadas manos” de aquel que lo trajo, sino también por las de aquellos que por algún motivo sus Madres los habían dejado sin desayuno o merienda, y quienes imploraban, al ver a los primeros mascando y bebiendo… “dame un pedacito, dame un mordisquito por favor”. La mayoría de estos bocadillos eran divinos panes Franceses, porque generalmente, de eso consistían los desayunos y meriendas, rellenos de huevos revueltos (scrambled eggs) o de una mezcla de diablitos (deviled ham) con queso blanco rayado, a veces eran de jamón y otras de jamón y queso; panes estos que terminaban con varios mordiscos y todos baboseados. Los termos y las botellas de refresco también, ya que una botella pasaba por varias bocas y había quienes, no sé porque –aunque me lo pienso seriamente- se metían el pico de la botella en la boca para beber y sin pasar por alto los pitillos (pajillas, straws) pero la verdad nunca oí o supe de alguno de nosotros que se hubiese enfermado por ello, háblese del intercambio de fluidos gástricos bucales. Con el tiempo, cada uno de nosotros pasó por, comió y sobrevivió, la exquisita, variada y progresista gastronomía urbana de mi hermosa y añorada Caracas… …sin morir en el intento.
II
…deberían ser más sanos por el hecho de no salir de casa.
Desde la Aparición y comercialización de la internet junto a la cada vez mas sofisticada maquinaria cibernética de consolas y videojuegos, y de sus cientos de accesorios, y sin olvidar las billones de PC y laptops, celulares, Ipods y otros, que hasta ya llaman Androides y tablas de reciente introducción al mercado y de muy bajo precio; millones de niños, jóvenes y adultos pasan mucho más tiempo en casa encerrados, algunos de ellos muchas veces por horas y días en cuartos y en sótanos donde poco a poco se han conectado a una red, a una realidad cibernética donde son –si se dejan- constantemente bombardeados, inducidos, manipulados y engañados y llevados a estados de paranoias y fobias. Hoy en día hay quienes no se despegan de sus BB e Ipods. Ellos serán los Quasimodos del Futuro, por la joroba, aclaro, ya que están todo el tiempo con el cuello doblado leyendo lo que el otro, quien sabe desde que latitud geográfica, le acababa de enviar. Hay más de uno y mucho mas unas que han acabado con sus hermosos carros en un poste, volteados y chocados por andar leyendo un mensaje que recibieron a la vez que manejaban y que decía tal vez… “Esta es la cadena del Dalai Lama. Le ha dado la vuelta al mundo tres veces y hoy te ha bendecido a ti. Lee la siguiente oración tres veces –mientras manejas o estas sentada en el bidet- y envíala a todos tus contactos antes de cuatro minutos mientras pides un deseo.” Y mientras vas haciendo esto, al mismo tiempo vas apretando el clutch del carro y cambiando de velocidad, y cambiando de estación en la radio o cambiando el CD y mentándole la madre al que se te acaba de atravesar, para después aparecer en las primeras páginas y en las de sucesos de los diarios con sus carros volteados y chocados. Please, “Don’t text and drive.” A raíz de ello, de ese hecho de estar en casa metido en internet la mayoría del día, estos seres se enferman más y también se hacen más débiles, no se desarrollan físicamente de la forma apropiada y otros más la pierden gradualmente, se atrofian –también se les atrofia mas el cerebro- y hasta pierden el color de la piel por la falta de los rayos solares del sol. Hay que recordar que la internet es un arma muy poderosa. Fue creada como una herramienta de postguerra, de manera de acceder a todo tipo de archivos contentivos de información valiosa para sobrevivir, subsistir y empezar de nuevo, luego de un ataque nuclear, tan en Vogue estos últimos días por aquello del Estrecho de Ormuz, garganta por donde sale el 40% del petróleo del mundo y que los hijos de Ala amenazan con cerrar o bloquear. Ahí van en camino flotas lideradas por portaviones así como cruceros y destructores de varios países a patrullar el área y prestos a desbloquear el estrecho. La verdad que no hemos aprendido nada. Es que vuelvo y lo repito… en vez de vivir y compartir esta intensa y absoluta, aparte de hermosa morada de la creación, lo que estamos haciendo es autodestruyéndonos.
III
Hands only CPR…
Desde hace pocos años, la AHA (American Hearth Association) recomienda dar resucitación cardio pulmonar… solo con las manos, o sea que evitemos el contacto con la boca de la víctima, que no demos respiración boca a boca y nos limitemos a las compresiones de pecho, que deben ser dadas a un ritmo de 100 compresiones por minuto hasta que llegue la ambulancia o alguien con una máscara para dar respiración boca a boca. “Hoy en día a la gente hay que hervirla antes de hacer el amor con ellas.” le dice uno de los policías militares, interpretado por el actor John Travolta, a su pareja durante la investigación que realizan en la película “La Hija del General” ¿Será verdad eso?, ¿será que si seguimos así (psicoseados) en un futuro deberemos hervirnos o lavarnos con agua hervida antes de tener cualquier contacto sexual? ¿Habrá que portar un carnet o una identificación del ministerio de sanidad que afirme que estas libre de cualquier molestia o bichito? ¿Se introducirán al mercado condones texturizados para las lenguas? Para así, de esa manera poder darnos un beso bien apasionado sin riesgo de contraer alguna terrible y mortal enfermedad infecto-contagiosa. ¿Habrá que usar guantes especialmente lubricados y de tibia y resbalosa textura para acariciar? ¿Será que tendremos que envolvernos en papel celofán? ¿Qué vaina, no? Hoy en día solo el hecho de darse las manos implica el que inmediatamente busques en tu cartera una pequeña botella dispensadora de “Hand Sanitizer” para frotarte las manos con el desinfectante y bactericida gel, pero seguro que muchos de ustedes no saben es que después de haber usado ese gel es altamente recomendable que te laves las manos con agua para que el efecto bactericida sea efectivo, o sea. En eso si estoy de acuerdo ya que muchas veces he estrechado manos o me han estrechado las manos y la verdad es que me las han dejado cubiertas con una especie de sudorosa, viscosa y pegajosa gelatina, de extraño origen y de una contextura parecida al atol, a una avena con leche o un pegostoso funche, después de lo cual, y de haberle visto las manos y las uñas, he salido desesperado a lavarme las manos con cuanto jabón y desinfectante había a la mano. Tal vez y muchos de nosotros terminemos como Howard Hughes, quien prácticamente se arrancaba las yemas de los dedos cuando se lavaba las manos, después de haber desarrollado una fobia a las bacterias luego de un terrible accidente de aviación cuando en 1946 piloteaba el prototipo del avión de reconocimiento XF11 que iba a ser adquirido por la rama aérea del ejercito de USA, accidente que lo dejó con quemaduras de tercer grado en varias partes de su cuerpo, aparte de un par de docenas de huesos y dientes fracturados. Hoy en día, hablando de fobias y miedos a bacterias, virus y toda clase de insectos y bichos de uña, no hace falta pasar por el martirio que sufrió Howard Hughes, solo es necesario encender la TV, porque han sido los medios de comunicación, aquellos que se han encargado de propagar esos miedos y de crear esas fobias y “necesidades” de mantener los hogares absolutamente limpios, desinfectados y libres de esos monstruosamente representados bichitos, transmisores de las siete plagas de Egipto. Solo vean los comerciales, los niños y bebes no pueden andar en el suelo ni jugar con perros y gatos porque corren el riesgo de contraer enfermedades. No pueden pegar la boca en la mesa y ni siquiera acercarse al pulcro pipote de la basura, sin que la ya sobre atareada madre lo persiga con la toallita, con el spray, con la botella de desinfectante, con el hand sanitizer para librarlo de bacterias y virus, sin saber que lo que está haciendo, aparte de poblar su hogar con químicos gasificados, es acabando con las defensas naturales, quebrantando el vital sistema inmunológico de estos niños, quienes al salir de la casa estarán expuestos a una enciclopedia de virus, pestes y enfermedades, creadas o no, para lo cual deberán comprar un largo etcétera de medicinas producidas por la rama Farmacéutica del mismo conglomerado industrial que produce los químicos y desinfectantes que anuncian a través de los medios de comunicación, especialmente la televisión y que combaten y previenen a las bacterias y virus. Ya lo decía el genial Joselo… “En el cochino todo es negocio y en el negocio todo es cochino” Todo apunta a que les conviene mantenernos enfermos y paranoicos, bajo el acecho de terribles y monstruosos virus que nos envían a través de todos los medios posibles, especialmente por el tubo de agua. Así que a cuidarnos, a conocer primero a nuestro hermoso cuerpo, y también, muy bien, a aquella persona que te ha dicho que quiere tener algo contigo o a la que tu le has dicho o mostrado ello. Solo es comer sano, ser higiénico y amar a nuestro cuerpo, tu templo, darle alimentos, agua y fluidos sanos e inocularse contra la media, darse unas sobadas con ella, pero nada de caerse a besos apasionados por lo bella y atrayente que sea, y recuerden cada noche antes de dormir, si les hace falta, pedirle un besito a aquella persona especial y esperen que aquel beso intenso que aguarda, sin aditivos químicos y sin miedos, llegue a vuestros labios en ese hermoso e intenso instante que la providencia les guarda entre el amanecer y el atardecer.”
Lindoro Abraham.
Namaste.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)