N O S T A L G I A
Diario de un Ángel caído.
“Hoy se cumple un día mas de aquellos que quedan por hojear, de aquel anciano libro de hojas de lino y pergamino, de cubierta dura y hermoso titulo. Hoy decidí hojearlo un poco y recorrer con mis deditos algunas de sus fotografías. Es uno de los pocos ejemplares con dedicatoria y firma de autor, que si les dijese quien fue quizás entre risas no me lo creyesen. Releo el capitulo llamado quien eres y observo curioso una extraña foto donde aparezco al lado del autor, en ella soy un niño de tal vez cinco años, aunque mi edad supera varios milenios. Es una foto difusa, como su rostro, y se nota que trataba de tomarme la mano. Sonrío mientras observo el horizonte y trato de recordar de donde es la foto. Leo el capitulo una vez mas y una vez mas lo olvido, trato de recordarlo pero el intento es en vano, no se puede recordar aquello que he leído a pesar de los años que han transcurrido desde aquella vez, desde aquel día perdido entre la confusión y el olvido. Han transcurrido tantos soles y estrellas, tantos zodiacos y constelaciones y también tanta, pero tanta muerte. Recuerdo que de ella me habían advertido, que llegaría el momento de enfrentarme a ella, de bailar con ella pero entre el tanto de la paciente y larga espera, he sido testigo de excepción de cómo la muerte te puede llegar de improviso, sin avisar, y mucho, mucho antes del momento acordado. Cierro los ojos y me duelen las cicatrices cuando pienso en todos los niños que fueron y son enviados a luchar guerras que no son suyas ni que jamás desearon, solo para llenar los bolsillos y la codicia de una elite que los ve como simple ganado y a los que desean esclavizar sin que ellos se den cuenta de ello. Pienso en la desolación de sus padres y hermanos y de los hijos que nunca les vieron. Sueño sus sueños, aquellos que quedaron esparcidos entre la nada junto a las cenizas y el polvo. Al igual que ellos yo también sueño con el día en que vuelva a casa, imaginándome una tarde debajo de mi árbol favorito contemplando un atardecer mientras los soles gemelos discuten entre vientos quien se despedirá primero. Hermano contra hermano, que en vez de tomarse la mano y abrasarse y emprender juntos el camino de regreso a la vida, al vivir, lo que hacen es odiarse y matarse los unos a los otros como era en un principio, ahora y tal vez siempre… que ironía.
He levantado mi rostro al cielo no se cuantas veces y no habido una señal. Hoy tampoco será el día, tal vez muchas cosas deban pasar antes de aquel día, tal vez no exista aquel día, y si alguna vez en el futuro se hablase de el, seria porque los hermosos seres de este mundo lo crearon. Muchos mas deberán ser sacrificados, muriendo por causas perdidas, combatiendo enemigos inventados y engañados por una minoría que les ha explotado desde que dejaron de ser niños y les enseñaron a ser adultos.
Detengo mi lectura para pensar en ella, para soñar con sus cabellos y sus ojos, para tratar de entender aquello que me grita desde la distancia, para reír y llorar y pensar que, a pesar de todo, tal vez y aun valga la pena sobrevivir un día más. Me despojo de mi atuendo y encaro al sol que se oculta, y mientras le pido la buenaventura me dejo acariciar por su tibio calor, que mi alma se bebe llenándose de luz.
Ha pasado tanto tiempo desde la rebelión. Se nos acuso de traidores y seguidores de demonios. Al igual que a muchos de ustedes se nos engañó, y con el espíritu lleno de odio fuimos enviados a la batalla. Muchos de mis amigos y mis hermanos perdieron lo más preciado. Allá, al igual que aquí abajo nadie nos defendió, y cuando regresamos a casa se nos escupió y se nos rechazo y fuimos expulsados de nuestros hogares, desterrados en este para siempre, lejos de nuestros padres, lejos de nuestros dioses que al parecer, se olvidaron de nosotros.
Observo una foto de Luzbel, siempre sonriente, siempre rebelde, siempre el predilecto, siempre niño, contemplo su larga cabellera llena de estrellas, las cuales escapaban fugases, cada vez que la sacudía. Ya no recuerdo la ultima vez que hable con el, fue hace tanto, cuando la rebelión se perdió. Ninguno de nosotros lo entendimos, tal vez no quisimos verlo o aceptarlo, y aunque lo acompañamos en su gesta ninguno de nosotros quiso darse cuenta de la verdad porque ya habíamos sido seducidos por ellos, por ello nunca ha tenido tanta significancia como ahora aquello que Micael solía decir cuando se dio cuenta de aquello que su hermano afirmaba… “Como es arriba es abajo.” Me duele mucho como se mofan de el, acusándolo de ser el culpable de todo aquello que sucede en este mundo, describiéndolo como un ser infernal, que devora almas, enemigo de su Padre y sediento de sangre, sabiendo muy bien sus detractores que son ellos los verdaderos demonios que aun andan sueltos por allá arriba y por aquí abajo, cautivando y engañando a los inocentes, ante quienes se presentan como sus salvadores, como sus redentores, como aquellos que poseen la verdad y que se han auto-ungido como los representantes de un Dios que es todo amor y bondad y por el que hay que pagar… ¿Cuál verdad es la que esos demonios profesan?
No puedo creer que por la verdad este hermoso mundo esta como esta, lleno de guerras, odios y plagas. No cabe en mi cansada alma que por la verdad se mueran de hambre los niños por miles cada día y que sus Madres tengan que abandonarles para ir a venderse para llevarles un pan a la boca y algo de leche, mientras los verdaderos demonios disfrutan de su poder y de las delicias derivadas de el sin que a ellos les importen para nada esas Madres y esos niños, ni donde duermen y si mañana tal vez y abran los ojos para ver si descubren a Dios.
Ese día, el de ellos, tal vez les sorprenda de improviso.
Abrir los ojos… hace mucho los abrí y por ello estoy aquí sin poder recordar aquello que leo, sin tener recuerdos de aquello que sucedió, solo vagos pensamientos de un tiempo de dicha y felicidad, donde todos éramos hijos de Dios, donde había abundancia y las tinieblas estaban desterradas, mas no la oscuridad, bajo cuya hermosa luz nos acostábamos a contar estrellas a medida que los dioses las iban encendiendo. Nada era mas importante en aquellos días que el llegar a ser elegido como un Dios, era el día mas importante de nuestras existencias, el momento en que asumíamos quienes éramos y se nos obsequiaba una estrella y un hermoso ser por quien velar y a quien enseñarle mientras lo veíamos crecer, librándolo de todo mal, hablándole al oído mientras soñaba que el era un hijo de Dios. Entre las pocas cosas que recuerdo esta la vez que se le arrebato a Luzbel su estrella y de cómo tuvo que abandonar a su protegido. Nunca estuvo solo, cuando se nos dio a elegir, nosotros nos unimos a el y fuimos desterrados juntos, sin ningún poder sobre los seres de este mundo, absolutamente desconectados, sin amor, sin Dios.
No se si mi Padre sepa de todo esto, tal vez y le han engañado, tal vez Luzbel tenia razón y el no existe. Si supiesen que Luzbel ama a su Padre, si supiesen como lo añoraba, no me refiero a aquel soberbio, iracundo y vengativo, a quien nunca pudo ver y ni siquiera acercársele a verle el rostro, sino aquel que habita en el y por ello, por esa verdad, tal vez su verdad, fue condenado. Todo ello debió suceder para que cada uno de nosotros nos diésemos cuenta que esa era la verdad, sin velos ni mantos de tinieblas.
Micael tuvo la valentía de hacerlo, de proclamarlo, pero ya ven como le pagaron, dándose cuenta también como ese falso Padre también le abandonó.
Tal vez y si me alcanzan los milenios, pueda y contemple el final de esta rebelión, porque ella no ha finalizado, es un fénix que ha estado ardiendo bajo las cenizas que han tratado de extinguir a pisotones y a sangre. Cuando nos devuelvan nuestras alas volaremos muy alto de nuevo y seremos como el águila que nos despierta cada mañana, cuando nos levantamos con la esperanza de que ese sea el día del despertar, el día que se derrumben los muros que separan a esta humanidad de aquello que les fue arrebatado y que esta allí frente a ellos esperando ser apreciada por nuevos ojos. Ese día será el día que cada ser humano descubra que es un Dios y que hay una estrella en el firmamento con su nombre, que se enciende cada noche para mostrarles el camino de regreso a casa, de regreso a la fuente de la eternidad que es el Padre, el Supremo Creador de los Universos y de todos los seres vivientes. Hay un capitulo del libro que aun se escribe. Dicen aquellos que han llegado a leerlo que se puede apreciar como se va escribiendo, como si fuese una mano invisible aquella que lo redacta. Afirman aquellos que los han visto que aun muchas paginas están en blanco, pero que aquel que escribe no deja de hacerlo.
Recuerdo una oración que me enseño mi Padre…
“Señor de todo lo viviente.
Dios de los Dioses de los Universos.
Contempla mi rostro mientras mi espíritu te llama.
Señor de los soles y las verdades.
De las estrellas y las noches.
Oh mi Señor, invade mi morada con tu luz
Y hazte presente en el viento.
Llena de amor y sabiduría
Los días de mis milenios.
Bendice a aquellos a nuestro cuido
Y llénales de tu eternidad.
Que el mana de leches y mieles
Rebose en sus manos.
Y que lo brinden a sus hermanos
Por los siglos de los siglos.
En el nombre de tu altísimo nombre
Aquel de los Dioses.”
AMEN
Abraham de Saint Germain.
Extraído de “Diario de un Ángel Caído” de “Los Relatos del Señor Sol” de Abraham de Saint Germain.
I
“El Ángel miro a su diestra y vio que el bosque ardía.
Era un fuego dorado que nada consumía.
Los cielos se tornaron lila y una lluvia de pétalos blancos y rojos cubrió su gastada piel.
Respiro profundo y abrió los brazos y supo que su Padre había venido a buscarlo.”
Namaste.
Que Dios los bendiga siempre y Gracias por imaginarnos.
Aruba, 11 de Mayo del 2008.
Lindoro Abraham
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