
Tertulia Causal
“De las Crónicas de una Muela Desbocada”
I
“Ella, ¿Qué se de ella?, de aquella ella que me soñó, la que me invito a su sueño y compartió una noche, hace pocas noches, sin preguntas, sin despedidas.”
“De esa noche, de esa vez, de ese sueño poseo vagos recuerdos, se de ella porque cierro los ojos y veo su imagen, su figura, su cuerpo y su cabello, pero no se su nombre y no recuerdo que la recuerde, y menos que la conozca. Se y presiento que en algún plano compartimos un tiempo, tal vez una noche, esa noche de hace un par de noches o tal vez un siempre, en un sitio o lugar conocido o aun desconocido por mí, quizás no por ella. Que si hubo un hola o no hubo un adiós, solo una búsqueda desesperada, de esas de “a la mañana siguiente” para alcanzar a verla irse sin siquiera voltear a decir adiós, como si el tiempo del sueño se estuviese terminando.
¿Que si la conozco?, pues no la conozco, al menos no en esta realidad, que ella sí, lo más probable, que si fui yo quien soñé con ella, tal vez, aunque lo dudo, pero que fue ella quien me soñó o quien soñó conmigo, de ello no me cabe la menor duda y que ello, hablando del sueño, haya sido el resultado de una mirada, la proyección de un deseo o de una fantasía, sexual o de otra índole, o quizás de un pensamiento, tampoco lo dudo; pienso, después de projundos análisis, que ese sueño fue simplemente la proyección de ese pensamiento, de ese deseo, de esa atracción que ella sintió por mí ser y puede ser que la conozca, como puede ser que no, pero tal vez sea ella quien me suele ver y observar, tal vez desde este pequeño más aquí, tal vez desde ese cercano más allá, tal vez por un sitio por donde suelo pasar, pero de que existe, les aseguro que existe y que tal vez, alguna vez de esta vida o la próxima, nuestras leyendas se crucen de nuevo, no se los podría asegurar.
II
Con el tiempo he aprendido a diferenciar entre las veces que sueño y aquellas en que me sueñan, sin dejar de incluir aquellas veces cuando los sueños son comunes, es decir, cuando ambas partes sueñan lo mismo, como si las personas – dos o más, ¿por qué no?- se hubiesen puesto de acuerdo, llevando de esta forma los recuerdos, los deseos y las ansias, los pensamientos y las necesidades, mutuas o individuales, a otro nivel de comunicación aún desconocido por nosotros o tal vez no, pero pueda que olvidado por aquello de la falta de práctica. Esto último se comprueba cuando te encuentras con la otra persona, cuando recibes una llamada de ella o cuando le llamas y cuando le escribes o recibes una carta de ella contándote con lujos de detalles los pormenores del sueño común. Tal vez muchos, y más aquellos expertos en la materia, a quienes de verdad respeto por aquello de que aquí tal vez el equivocado sea yo, digan que esto tal vez no sea así, entonces podría decir que mi caso es excepcional. Yo, al igual que ustedes, me imagino, suelo soñar con muchas situaciones y relaciones, muchas de ellas del pasado o del futuro, algunas que nunca se concretaron, y otras que quedaron allí en suspenso. Muchas veces, cuando quiero soñar con alguien, solo requiere que me quede dormido mientras pienso en ella o en él para que suceda. Desafortunadamente en mi caso, y por esos súbitos despertares a los cuales estoy acostumbrado, y que generalmente ocurren en la mejor parte del sueño, como por ejemplo una llamada telefónica, no suelo recordar aquello que soñaba, aunque a todos nos ha sucedido, que después de habernos despertado súbitamente en el medio de un sueño por algún motivo y entonces, volvemos a quedarnos dormidos, hemos seguido soñando el mismo sueño, nos hemos conectado de nuevo; como que si la situación, hablando de lo que se soñaba, hubiese quedado en pausa mientras atendíamos otro asunto. Muchas veces, en los días, semanas y meses siguientes suelo tener imágenes muy fugaces acerca de aquellos sueños interrumpidos y es entonces cuando empieza un proceso de reconstrucción, en el cual los recuerdos, llamadas, encuentros, cartas e emails son de gran ayuda, pero muchas son las veces en que esas imágenes, esas situaciones se pierden para siempre, al menos que la otra persona, si era ella la que soñaba, mantenga un recuerdo pleno y vívido de aquel sueño y decida contártelo alguna vez.
III
¿Son los sueños la manifestación de realidades aparte?
Desde muy pequeño he tenido la impresión, comprobada por mí a lo largo de los años de estudio e investigación que siguieron, que todo aquello que acontece en los sueños forma parte de una o más realidades aparte de esta realidad, en la cual, aparentemente, pasamos la mayor parte de nuestro tiempo, tal vez porque sea la que más nos agrade, o que esta sea, llegando un poco más allá, aquella en la cual nos hayamos atrapados, como leí o escuche una vez por allí. Si tomamos en cuenta a la Física Cuántica, entenderemos que somos una posibilidad de ser y existir entre miles tal vez millones, pueda que hasta escogida por nosotros mismos y que es factible de ser cambiada o modificada –programada- a voluntad en el momento que se desee. Si todo ello fuese cierto, entonces podría afirmar que lo que soñamos realmente acontece y forma parte de otras existencias paralelas a las cuales accedemos a través de una aun desconocida formula, las cuales podrían o pueden ser modificadas, solo haría falta saber cómo, pero ello como que pertenece a esa larga lista de habilidades perdidas, apagadas y por qué no, anuladas.
IV
¿Se puede soñar despierto?
¿Podemos pasearnos entre realidades de una manera consciente?, ¿Quién puede garantizar que los hechos que nos acontecen a diario, allí afuera o aquí adentro no pertenecen a otras realidades o a otros sueños? Me imagino, que al igual que yo, muchas veces te has visto envuelto en situaciones fuera de lo común, te has encontrado con personas o seres y hasta animales que por más normales que parezcan, no parecen de este mundo. En mi caso particular, me he encontrado en zonas donde hasta la luz es diferente, más brillante y así también sucede con todo aquello que me rodea, cuya perspectiva, en ese súbito cambio de realidad, igualmente cambia, hablando de tamaño y hasta de forma, sin dejar de mencionar el más absoluto silencio y la escarcha, si, mucha escarcha; no pienses que es porque andaba en uno de esos estados alterados producto de algún humo o de alguna comida con sobredosis de químicos como el Glutamato Monosodico, colorantes, edulcorantes, aditivos y preservativos, quien sabe cual mas peor; si no que es algo que poco a poco y a medida que me ha sucedido he empezado a entender y que es aquello de pasar conscientemente y muchas veces sin darse cuenta, de una dimensión, digámoslo así, a otra, paseando entre realidades sin abrir puertas, o abriéndolas, solo caminando, siendo altamente notable aquello de que todo, a pesar de seguir siendo igual se ve “diferente”, al igual que sus personajes, pero algunas veces no es así, como cuando te encuentras en parajes desconocidos, de este mundo, pero desconocidos. Recuerdo que las primeras veces fui presa del pánico, ya que pensaba que había llegado mi momento, pero con el tiempo he aprendido a notar todo ello y a tener en cuenta en todo momento en cual realidad estoy realmente, todo ello para no quedarme en esa otra, aquella en la cual acababa de entrar, lo que no ha sucedido con muchos objetos personales que se quedan por allá, hablando de esos objetos que suelen desaparecerse misteriosamente y que luego aparecen como por arte de magia, como sucede con una linterna en nuestra casita –no por el estilo, mas por el tamaño- japonesa, en la mágica tierra de Cerroluna.
Muchas personas desaparecen todos los días sin dejar rastro y no se les vuelve a ver, muchas son secuestradas por predadores humanos, otras son asesinadas por asesinos en serie, de esos que nacieron para ello, por aquello de planificar minuciosamente, a veces les toma años, sus crímenes hasta el más mínimo detalle, como es la correcta disposición del cadáver; pero otros seres humanos son abducidos por seres de otros mundos con fines harto conocidos y expresados por aquellos que regresaron para contarlo y cuyos testimonios podrían llenar salas de bibliotecas. Tal vez lo haya mencionado antes, pero durante la primera guerra mundial, los soldados de un batallón que avanzaba fueron testigos de cómo una gran parte de sus compañeros que caminaban delante de ellos empezaron a elevarse y desaparecieron entre la niebla para no volver a regresar nunca más, ¿será que aconteció que todas esas personas pasaron de una realidad a otra? ¿Será que se encontraron de repente con alguna puerta dimensional que dejaron abierta, tal vez por descuido?, ¿vieron la película “The Truman Show”? recuerdo una escena cuando el protagonista abre una puerta y entra a donde no debía entrar y consigue el set medio desarmado.
V
¿Qué pasaría si alguna vez te quedas, o decides? quedarte en un sueño, o digámoslo así, no te dejan regresar. Muchas veces mientras sueño no he querido abrir los ojos, ¿entienden? Estoy soñando algo muy hermoso o muy divino, pero a la vez tengo la conciencia, a pesar de estar supuestamente dormido, de que si abro los ojos voy a perder contacto con ese sueño, con esa realidad, entonces quedan dos alternativas, sumergirte en el sueño y despertarte más tarde o despertarte en ese momento y no saber cómo iba a terminar el sueño, aunque tal vez, como me ha pasado, una de esas noches o tardes de siesta, tal vez sueñes con el siguiente capítulo.
¿Cómo hacer para no perder la noción de esas dos realidades?
Muchos estados de coma son inducidos por la ciencia médica, otros han sido provocados por ingestiones o sobredosis de alcohol u otras drogas o simplemente son el resultado de un accidente o experiencia traumática debido a la cual el cerebro, de alguna extraña manera decidió neutralizar al cuerpo, conservando, en la mayoría de los casos las funciones básicas, las que algunas veces deben ser efectuadas por maquinas, por ejemplo por respiradores o ventiladores dependiendo del grado y naturaleza del daño infligido. Muchas veces se sale de estos estados comatosos en cuestión de días, semanas o meses, pero muchas otras veces no, se sabe de estados comatosos de muchos años, inclusive de mujeres que estando en estado han estado –valga la re-rebusnancia- envueltas en situaciones o accidentes que las llevaron al estado de coma y sin embargo han dado a luz bebes completamente sanos. Cuando estás en coma estas como dicen en criollo “en el limbo”, tu cuerpo está allí postrado en una cama, pero tú no estás allí y cuando regresas, no tienes ninguna noción de a donde fuiste o donde estuviste, o sea que estuviste inconsciente, pero ¿Adonde fuiste?, ¿Dónde estuviste todos esos días, semanas y años? ¿Por qué te borraron la memoria? Porque la verdad no creo que en esa semana, en ese mes o en los más de veinte y tantos años de algunos, sus almas, sus esencias o sus espíritus hayan estado igualmente en coma.
Al igual que en un estado de coma, cuando dormimos nuestro cuerpo queda postrado, con todas sus funciones al mínimo y entonces soñamos, nos vamos, abandonamos el cuerpo, nos desdoblamos, nos proyectamos, o nos llevan a otra parte a seguir viviendo, a seguir percibiendo con nuestros cinco sentidos bien sublimados, tal vez con un par mas, en diferentes realidades similares o extrañas a esta, donde te encontraras con seres conocidos, desconocidos o por conocer, con quienes hablaras, a quienes amaras o quienes te amaran, y otros que muchas veces, querrán hacerte daño, disfrutaras de la hermosa vista y del multicolor de sus paisajes, aunque digan que soñamos en blanco y negro, nada más falso, saborearas un delicioso café, té o vino de exquisito aroma y bouquet, oirás música, si sueñas que bailas, como tanto lo he soñado, aunque en esta realidad no me guste mucho bailar, y sentirás ese abrazo y ese beso y tu piel se erizara también, no solo en aquella realidad, sino en esta cuando compruebes que con quien soñaste, o quien te soñó, de tan erótica manera, fue esa hermosa mujer o ese guapo caballero con quien te sueles cruzar en tu trabajo y a quien o con quien, a pesar de los años, no le has dicho algo más de un buenos días. Y allí te quedaras, mientras miras al techo de la habitación, o mientras te duchas, o en cualquier momento en que te invadan las imágenes de tan divino sueño, pensando en que si ese sueño, ese encuentro casual o causal, fue el producto o la proyección de tus deseos o el de los suyos, y entonces, ya tu decidirás si lo harás realidad en esta realidad o lo dejaras que siga ocurriendo en esa otra realidad, en sucesivos sueños, como un secreto entre los dos, como he decidido en otras y diferentes situaciones y que algunas veces confirman unas discretas y tenues miradas de complicidad, de esas que hablan.
Todo, absolutamente todo existe simultáneamente, sin pasado y sin futuro, simplemente en este eterno presente. Solo falta hallar las llaves o aprenderse las combinaciones y o los pases mágicos para pasar de una realidad a otra.”
En pleno delirio de Luna Llena.
Namaste
Que Dios los bendiga siempre y Gracias por imaginarnos.
Desde alguna parte, 14 de Diciembre de 2008
Lindoro Abraham
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