IMAGINARIUMR
“Al principio fue el verbo”
E L D E S T I N O
“Hace una semana, tal
vez y unos días más, y a mitad de un día que no prometía, me despedí para irme
a mi trabajo. Ese día en particular, así como en muchos otros más, había estado
pensando y reflexionando acerca del destino y sus extraños caminos, llámense senderos,
laberintos y vericuetos. Ese día, un profundo estado de melancolía me invadía y
hacía que mi extremadamente sensible corazón estuviera extremadamente
sublimado. Sentía como si en algún momento mi corazón saldría volando de mi
pecho abierto, impulsado por sus briosos latidos. Si ustedes se han sentido
así, sabrán a lo cual me refiero.
“El
Corazón tiene razones que la razón no entiende.”
Ese día, y durante las siguientes tres semanas
y antes de ir a mi trabajo, debía acudir a un curso llamado “Aruba
Certification Program”
organizado por el ministerio de turismo de la isla y dirigido especialmente a
aquellos trabajadores de la industria hospitalaria, con el fin de aprender más
acerca de la historia, costumbres y folklore de esta hermosa isla. Había sido
inscrito en este curso por la gerencia del hotel sin haberme preguntado si
podía o si quería, ya que esa semana también estaba asistiendo a otro exigente
curso llamado AMLS (Advanced Medical Life Support) en el hospital de la isla. El
día anterior me habían informado que había sido inscrito para el curso porque
la persona a quien se había elegido no podría asistir. Así que porque el curso
empezaba el siguiente día y había que mandar a alguien, pues así quiso, o
dispuso, el Señor del Destino que ese fuera yo. Aunque también pueda y haya
sido obra o decisión del Señor de las Causalidades, porque la verdad les digo
que suelo pensar más en ello que en la mera Casualidad.
Cuando
abrí la puerta, sentí que algo evitaba que se abriera completamente. Pensé en
una pequeña piedra, así que empuje con un poco más de fuerza y pude abrirla.
Entonces me di cuenta que lo que había obstruido la puerta había sido una
lagartija, que aun estaba viva, y trataba de caminar usando sus patas
delanteras, ya que las de atrás no las podía mover. La tomé en mis manos y le
acaricie el lomo con delicadeza mientras moría, y dado el elevado estado de
sensibilidad que me invade últimamente, rompí a llorar. Que fue el destino que
la lagartija pasara frente a la puerta cuando la abrí, dirían ustedes.
¿O sea que fue el destino de la lagartija que
ella pasase frente a la puerta de casa en el justo momento en que yo la abría?,
¿así estaba escrito, o pudo haber pasado algo más que de alguna manera hubiese
evitado que ella pasara frente a la puerta? Por ejemplo, haberse topado con
algún hormiguero o con unas suculentas flores o con la fruta que les ponemos a
los pájaros.
Esotéricamente
hablando, para las culturas prehispánicas la lagartija era un símbolo de
renacimiento, sabiduría, fertilidad, vida, por lo cual se puede decir que es de
buena suerte, aunque sí de suerte hablásemos, ella no estaba del lado de la
lagartija.
Por
allí leí que el destino es el futuro de cada uno de nosotros; el futuro no
labrado que será de una manera u otra según escojamos las decisiones en nuestra
vida y según transcurran, y nos afecten, los hechos a nuestro alrededor. Esto
me lleva a pensar que entonces no sabemos a ciencia cierta de que manera o por
medio de cuales hechos abandonaremos este plano y que serán aquellos seres que
sepan o se enteren de esas circunstancias
o eventos, quienes digan que por ejemplo, fulano de tal se murió en
medio de un beso. Que ese fue o era su destino…morir de amor, morir amando.
¡Qué
intensa manera de trascender!
Todos nosotros tomamos decisiones –también las
toman por nosotros- nos movemos de un sitio a otro como en un juego llamado
azar. Nos establecemos en un lugar o en una estación por un tiempo o por el
resto de nuestras vidas, y en ese ínterin, una interminable sucesión de eventos
controla o manipula nuestras vidas de alguna extraña manera indicándonos
caminos y direcciones, haciéndonos seguir adelante o retroceder, ya sea para
ajustar una situación o cerrar la puerta de acceso per secula seculorum. Conoceremos
a muchos seres y nos reencontraremos con otros más.
“El
azar es una causalidad presente en diversos fenómenos que se caracterizan por
causas complejas y no lineales.”
Esto
quiere decir que el azar se refiere a ocurrencias inesperadas o casualidades
sin ninguna causa aparente.
Muchas
veces he pensado intensamente en alguien -tal vez y haya sido al revés- a quien
hace tiempo no veo o recuerdo, para encontrarme con él o con ella ese mismo día,
a pocos minutos de haberlos pensado o de haber recibido la proyección de sus
pensamientos, o en los días siguientes. Pero muchas veces, sin haber pensado en
ellos, te encontraras o te reencontraras con estos seres por el simple hecho de
que fuiste a la panadería, como cada mañana, a comprar unos deliciosos
baguettes recién salidos del horno, o porque ese día y a esa hora en particular
te provocó comerte una deliciosa y generosa porción de torta de tres leches o
un decadente tiramisú de naranja, como aquellos que prepara La Artesana del
Cielo.
Así
son los senderos de nuestras vidas, una vez que se cruzaron, se volverán a
cruzar irremediablemente, ya sea por casualidad, por la mano de eventos de la
causalidad o por aquellos del azar absoluto. El problema es que, a veces, o
muchas veces y de cierta extraña y relativa manera; pueda y sea por un corto
circuito de los cables del destino, llegamos tarde a la cita, al encuentro o al
cruce, y cuando hablo de llegar tarde no me refiero a minutos, días u horas,
sino años y hasta décadas. Cuantas veces, cuántos de nosotros nos habremos
cruzado con aquel que de alguna manera estaba predestinado a compartir nuestra
existencia en este plano en particular. Cuantas veces hemos sentido que hemos
llegado tarde, o tal vez antes de tiempo a un lugar, a un encuentro, o a una
situación en particular. Cosas de las estaciones, del horario de los trenes del
destino que a veces llegan antes, y otras con retraso, pero que también muchas
veces nos pasan de largo y no nos queda otra que esperar el próximo, y estar muy
atentos cuando la estación se llene de niebla, y solo se oiga la lejana y
anciana campanada del expreso del destino y hacerlo bien esa próxima vez,
abordar el vagón numero tal, y sin dejar de ver el paisaje vivir ese momento
que te regala la creación, a veces, sin mirar atrás y sin pensar en el
siguiente minuto.
Vivir,
tan solo vivir, vivir intensamente.”
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3
De
“Las Crónicas del Arcano sin Numero”
de “Los Relatos del Señor Sol”
De
Abraham de Saint Germain.
Lindoro
Abraham
Que
Dios los bendiga siempre y gracias por Imaginarnos.
Namaste.
Aruba,
11 de Noviembre de 2012.
“Si quieres ser feliz
haz felices a los demás.”
Rev. Dada J.P. Vaswani

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