martes, 19 de febrero de 2013


 

IMAGINARIUMR
“Al principio fue el verbo”

             


E L   D E S T I N O


 “Hace una semana, tal vez y unos días más, y a mitad de un día que no prometía, me despedí para irme a mi trabajo. Ese día en particular, así como en muchos otros más, había estado pensando y reflexionando acerca del destino y sus extraños caminos, llámense senderos, laberintos y vericuetos. Ese día, un profundo estado de melancolía me invadía y hacía que mi extremadamente sensible corazón estuviera extremadamente sublimado. Sentía como si en algún momento mi corazón saldría volando de mi pecho abierto, impulsado por sus briosos latidos. Si ustedes se han sentido así, sabrán a lo cual me refiero.

El Corazón tiene razones que la razón no entiende.  

 Ese día, y durante las siguientes tres semanas y antes de ir a mi trabajo, debía acudir a un curso llamado Aruba Certification Program organizado por el ministerio de turismo de la isla y dirigido especialmente a aquellos trabajadores de la industria hospitalaria, con el fin de aprender más acerca de la historia, costumbres y folklore de esta hermosa isla. Había sido inscrito en este curso por la gerencia del hotel sin haberme preguntado si podía o si quería, ya que esa semana también estaba asistiendo a otro exigente curso llamado AMLS (Advanced Medical Life Support) en el hospital de la isla. El día anterior me habían informado que había sido inscrito para el curso porque la persona a quien se había elegido no podría asistir. Así que porque el curso empezaba el siguiente día y había que mandar a alguien, pues así quiso, o dispuso, el Señor del Destino que ese fuera yo. Aunque también pueda y haya sido obra o decisión del Señor de las Causalidades, porque la verdad les digo que suelo pensar más en ello que en la mera Casualidad.

Cuando abrí la puerta, sentí que algo evitaba que se abriera completamente. Pensé en una pequeña piedra, así que empuje con un poco más de fuerza y pude abrirla. Entonces me di cuenta que lo que había obstruido la puerta había sido una lagartija, que aun estaba viva, y trataba de caminar usando sus patas delanteras, ya que las de atrás no las podía mover. La tomé en mis manos y le acaricie el lomo con delicadeza mientras moría, y dado el elevado estado de sensibilidad que me invade últimamente, rompí a llorar. Que fue el destino que la lagartija pasara frente a la puerta cuando la abrí, dirían ustedes.
 ¿O sea que fue el destino de la lagartija que ella pasase frente a la puerta de casa en el justo momento en que yo la abría?, ¿así estaba escrito, o pudo haber pasado algo más que de alguna manera hubiese evitado que ella pasara frente a la puerta? Por ejemplo, haberse topado con algún hormiguero o con unas suculentas flores o con la fruta que les ponemos a los pájaros.
Esotéricamente hablando, para las culturas prehispánicas la lagartija era un símbolo de renacimiento, sabiduría, fertilidad, vida, por lo cual se puede decir que es de buena suerte, aunque sí de suerte hablásemos, ella no estaba del lado de la lagartija. 
Por allí leí que el destino es el futuro de cada uno de nosotros; el futuro no labrado que será de una manera u otra según escojamos las decisiones en nuestra vida y según transcurran, y nos afecten, los hechos a nuestro alrededor. Esto me lleva a pensar que entonces no sabemos a ciencia cierta de que manera o por medio de cuales hechos abandonaremos este plano y que serán aquellos seres que sepan o se enteren de esas circunstancias  o eventos, quienes digan que por ejemplo, fulano de tal se murió en medio de un beso. Que ese fue o era su destino…morir de amor, morir amando.
 ¡Qué intensa manera de trascender!
 Todos nosotros tomamos decisiones –también las toman por nosotros- nos movemos de un sitio a otro como en un juego llamado azar. Nos establecemos en un lugar o en una estación por un tiempo o por el resto de nuestras vidas, y en ese ínterin, una interminable sucesión de eventos controla o manipula nuestras vidas de alguna extraña manera indicándonos caminos y direcciones, haciéndonos seguir adelante o retroceder, ya sea para ajustar una situación o cerrar la puerta de acceso per secula seculorum. Conoceremos a muchos seres y nos reencontraremos con otros más.

El azar es una causalidad presente en diversos fenómenos que se caracterizan por causas complejas y no lineales.

Esto quiere decir que el azar se refiere a ocurrencias inesperadas o casualidades sin ninguna causa aparente.
Muchas veces he pensado intensamente en alguien -tal vez y haya sido al revés- a quien hace tiempo no veo o recuerdo, para encontrarme con él o con ella ese mismo día, a pocos minutos de haberlos pensado o de haber recibido la proyección de sus pensamientos, o en los días siguientes. Pero muchas veces, sin haber pensado en ellos, te encontraras o te reencontraras con estos seres por el simple hecho de que fuiste a la panadería, como cada mañana, a comprar unos deliciosos baguettes recién salidos del horno, o porque ese día y a esa hora en particular te provocó comerte una deliciosa y generosa porción de torta de tres leches o un decadente tiramisú de naranja, como aquellos que prepara La Artesana del Cielo.
Así son los senderos de nuestras vidas, una vez que se cruzaron, se volverán a cruzar irremediablemente, ya sea por casualidad, por la mano de eventos de la causalidad o por aquellos del azar absoluto. El problema es que, a veces, o muchas veces y de cierta extraña y relativa manera; pueda y sea por un corto circuito de los cables del destino, llegamos tarde a la cita, al encuentro o al cruce, y cuando hablo de llegar tarde no me refiero a minutos, días u horas, sino años y hasta décadas. Cuantas veces, cuántos de nosotros nos habremos cruzado con aquel que de alguna manera estaba predestinado a compartir nuestra existencia en este plano en particular. Cuantas veces hemos sentido que hemos llegado tarde, o tal vez antes de tiempo a un lugar, a un encuentro, o a una situación en particular. Cosas de las estaciones, del horario de los trenes del destino que a veces llegan antes, y otras con retraso, pero que también muchas veces nos pasan de largo y no nos queda otra que esperar el próximo, y estar muy atentos cuando la estación se llene de niebla, y solo se oiga la lejana y anciana campanada del expreso del destino y hacerlo bien esa próxima vez, abordar el vagón numero tal, y sin dejar de ver el paisaje vivir ese momento que te regala la creación, a veces, sin mirar atrás y sin pensar en el siguiente minuto.
Vivir, tan solo vivir, vivir intensamente.

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De Las Crónicas del Arcano sin Numero de Los Relatos del Señor Sol
De Abraham de Saint Germain.

Lindoro Abraham

 
Que Dios los bendiga siempre y gracias por Imaginarnos.
Namaste.
Aruba, 11 de Noviembre de 2012.

Si quieres ser feliz haz felices a los demás.
Rev. Dada J.P. Vaswani

 























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