L A Q U E B R A D A D E A V I L A
“La quebrada sonaba distinto esa madrugada, como si llorase. Parecía que respiraba profundo, como si estuviese molesta, como si quisiese decir algo, como si quisiera gritarle algo al cielo, como si presintiese que nadie escucharía su triste y sucio caudal…
Quiom ajusto sus ojos a la tenue luz de la fría madrugada. Cerró su traje plateado mientras escuchaba el llanto. Había un olor nauseabundo en el aire, que no pudo identificar. Cuando su visión se ajusto al ambiente, supo que se encontraba en el lecho de un pequeño riachuelo. Sintió sed y se acerco a beber un poco de agua pero se dio cuenta que el agua era sucia, era pastosa y de mal olor. Quiom siguió caminando entre la basura y sobre los desechos, buscando el origen del llanto, entonces la vio allí, agachada, sosteniendo un pequeño gato entre sus manos mientras le soplaba luz con su boca y trataba de reanimarlo. Notando su tierna presencia, ella voltio el rostro para verle, Quiom se dio cuenta que su luz era triste y que lagrimas de luz bajaban por su rostro…
– Los mataron a todos…este se llamaba flecha y era mi favorito, era muy juguetón, solo tenia un par de meses de nacido y había llegado aquí hace solo dos días.
– ¿Y porque los mataron? Contesto Quiom mientras observaba el alrededor.
– Los mataron por que les molestaban. Anoche bajé de la montaña a jugar con ellos, les traje comida y agua de manantial. Los llamé pero ninguno vino y cuando fui a buscarles a los edificios sentí la presencia de la muerte en el aire y entonces los encontré. He estado buscando sus almas pero aun no las he conseguido. Están asustadas y no han querido salir. ¿Quién eres tú?
– Me llamo Quiom, y tú, ¿Cómo te llamas?
– Me llamo Ávila y soy una de las princesas de Guaraira. Dijo ella mientras le señalaba la imponente montaña. La montaña es mi morada. Soy el guardián de sus aguas. ¿Y de donde vienes tú Quiom?
– Soy un Peregrino de las estrellas, he venido de muy lejos y estoy visitando este planeta desde hace un tiempo.
– Eres un niño ¿Estas solo tu aquí?
– Si, contesto Quiom, mientras observaba con curiosidad los altos edificios.
– De allí vino la muerte, de manos de sus mensajeros. Los mismos que contaminan las aguas de la montaña, los mismos que escupen y ensucian esta quebrada, uno de los últimos sitios donde los gatitos y otros animalitos se sentían seguros, a pesar de no poder beber el agua ni tener nada para comer, solo algo de basura. Dijo Ávila.
– Desde que llegue he tratado de entender a los seres de este planeta. De muy pocos he aprendido el porque de la maravillosa oportunidad de existir en esta hermosa morada que la mayoría se empeña en destruir, empezando entre ellos mismos.
– Parece que ese es su destino, destruir el planeta que les obsequiaron, por eso desde que llegaron, nos refugiamos en la montaña, pero gracias a nuestros Dioses que no han podido arrasarla, si no fuera por su protección, ya hace tiempo la hubiesen convertido en esta quebrada.
– Quisiera ayudarte a encontrarlas.
– Gracias Quiom, pero debemos hacerlo antes del amanecer y no queda mucho tiempo.
Quiom consulto su bitácora, apuntó la pequeña antena hacia el este y calculo que amanecería en un par de horas. Ajusto sus botas y se fue corriendo detrás de Ávila mientras las chispas doradas de su estela chocaban contra su traje. Cuando entraron a los jardines, Quiom detuvo su marcha y los vio allí a todos. Se acerco y vio sus cuerpecitos contorsionados y sintió mucho dolor cuando observo en sus rostros el horrible sufrimiento de sus muertes. El analizador que llevaba en su muñeca le informo, mientras analizaba sus componentes que habían sido envenenados con un veneno de mucha potencia. Quiom iba contando los gatitos a medida que Ávila los iba identificando… Luna, Nube, Estrella, Cometa, Tigre, Noche, y otros mas que eran los nombres que ella les había dado.
– Siempre me los quise llevar conmigo a la montaña, pero ellos no quisieron venir conmigo. Una vez me lleve a Cometa y a Luna pero se regresaron.
– Tal vez no les gusto la montaña, dijo Quiom, mientras buscaba las luces en el alrededor.
– No Quiom, se sentían bien aquí, los Seres que habitan en los edificios los querían mucho, les daban comida y agua y mucho cariño, me imagino como se sentirán mañana cuando los encuentren. Pienso mucho en los niños de la escuelita.
– A los niños de este planeta les gustan los animalitos, pero he notado que a medida que crecen, sus Padres les enseñan a odiarlos y a maltratarlos.
– Si le hacen daño a un animalito y si lo matan, cuando crezcan harán lo mismo con sus hermanos. Añadió Ávila mientras empezaba a llorar de nuevo.
– No llores Ávila, encontraremos sus almas para que así te las puedas llevar a la montaña.
– Ella es Ágata, dijo señalando a uno de los gatitos, sufrió mucho para llegar aquí, me solía hablar de lo mucho que extrañaba a sus hermanos, tanto que sufrió y venir a morir de esta forma Quiom.
Qiom siguió buscando las luces y entonces se encontró con unas jaulas inmensas. Se acerco a ver que había dentro y entonces se asusto al ver unas manitos abiertas y unas risas.
– Son Capuchinos Quiom, dijo Ávila mientras sonreía al ver la cara de sorpresa de Quiom. Son monitos que quedaron huérfanos.
– Huérfanos, ¿quieres decir sin sus Padres?
– Sin sus Madres Quiom, para apoderarse de ellos, los seres humanos tuvieron que matar a sus Madres.
– ¿Y hacen eso?, ¿para que?
– Para venderlos Quiom, para exhibirlos, para encerrarlos en jaulas.
– Pero estos están en jaulas, Ávila, están encerrados.
– Si Quiom, pero allí están a salvo, si estuviesen libres no estuvieran seguros. Esta jaula es el único sitio en que están seguros, mira, ese que esta allí se llama Abraham.
Quiom se acerco a la jaula y vio a Abraham mientras este se reía extendiéndole la mano cerrada. Quiom abrió la suya y Abraham dejo caer algo en la palma de su mano abierta. Quiom sintió algo que se movía y cuando vio, se dio cuenta que era un pequeño insecto y se asusto mucho, mientras Abraham y el resto de los monos se reían.
– Son muy juguetones Quiom, todo el día están jugando. Aquí se sienten seguros y protegidos. Hay un ser que los quiere mucho, como si fueran sus hijos. Guaraira y las Princesas la queremos mucho. Ella y muchos seres hermosos se dedican a cuidar a todos los animalitos.
– No comprendo como se le puede hacer daño a unos animalitos tan bonitos. Todos los animalitos son seres divinos. Son las mascotas de Dios.
– Así es Quiom, pero pocas personas lo hacen.
– Antes de irme les voy a traer unas frutas de Oriente. ¡Mira Ávila!, allí, detrás de aquel árbol hay una luz…
Ávila se acerco y pudo identificar el alma de Flecha, latía muy fuerte y emanaba destellos de miedo. Ella la llamo y Flecha se acerco, seguida de las demás almas. Ávila la tomo en sus brazos y la acaricio con ternura mientras maullaba, como diciéndole lo que les había pasado. Ávila le pidió ayuda a Quiom con los más pequeños y poco a poco los fueron llevando a La quebrada.
– ¿Qué pasara con los cuerpos?, pregunto Quiom.
– Ellos se encargaran. Siento su dolor cuando los vean dentro de poco, pero para ese momento todos estaremos de vuelta en la montaña y no habrá más sufrimiento para ellos.
– Pero los seres que hicieron esto lo volverán a hacer, dijo Quiom mirando hacia el suelo.
– La vida es un circulo Quiom, todo aquello que has hecho con el corazón y en nombre del amor, volverá a ti como satisfacciones y alegrías, regresara en el inmenso y eterno amor de todos aquellos que te rodean, en la lluvia que nos bendice en las madrugadas, en cada animalito que se acerque a tu puerta en busca de protección y alimento, pero en cambio, imagínate Quiom como será el retorno de todo el mal que estos seres le han hecho a Dios y sus Dioses.
– Si han sido capaces de hacerle esto a unos animalitos tan inocentes, que no le harán a sus hermanos.
– Así es Quiom, así es el ser humano, un animal que a pesar de andar erguido y de ser capaz de levantar edificios tan altos como estos, es sin embargo el más sanguinario y depredador de todos.
– Todo ello deberá cambiar alguna vez Ávila, espero y ese día no este tan lejano, ojala y pudiese presenciar ese milagro.
– Ese día y ese milagro esta en ellos, solo ellos serán capaces de ese cambio.
– Pero primero muchas cosas deberán suceder Ávila, tendrán que aprender de sus acciones. Quiom escucho una pequeña alarma en su analizador. Falta poco para amanecer, dijo.
– ¿Y como harás para llevarlos de vuelta?, son muchos.
– Ya lo veras, dijo Ávila mientras los llamaba. Observa Quiom.
Ávila se detuvo frente al lecho de la quebrada y arrojo una esfera de luz al agua y luego apunto su dedo índice hacia el este y proyectó un halo luminoso de intenso azul a medida que levantaba el brazo pasándolo sobre su cabeza para terminar apuntando al oeste. Todo el ambiente quedo encerrado debajo de una cúpula de una hermosa luz. ¡Mira Quiom!, dijo Ávila.
Quiom se dio cuenta que toda la basura y los desechos habían desaparecido y que los edificios ya no estaban allí. En su lugar habían hermosos arboles y toda clase de animales. Miro el agua de la quebrada y era transparente y resplandeciente.
– ¿Que paso?, ¿Dónde estamos?
– Lo llamamos el vedado. Así era este valle antes de que ellos llegaran. Ahora podrás calmar tu sed Quiom.
– ¿Por qué no lo he podido ver? No lo había percibido.
– Si ellos lo pudieran percibir, lo volverían a destruir, es su naturaleza, por ello preferimos tenerlo oculto hasta que llegue el día que mencionaste.
– Es hermoso, dijo Quiom mientras bebía el agua de la quebrada.
– El agua es deliciosa, siento que es feliz.
– Si Qiom, el agua es un ser vivo, como todos nosotros, esta presente en todas partes del universo, es uno de los regalos mas hermosos de Dios.
– La verdad es que este es uno de los mundos mas hermosos que he visitado, con razón dicen en los cielos que los seres de este mundo son la envidia de la creación. No saben lo que tienen, la verdad no lo saben.
– ¿Quieres venir conmigo a la montaña?, ya esta empezando a amanecer y no nos podemos quedar más.
– ¿Y como vamos a subir?
– ¿Te han hablado del Maestro Micael?
– Si, de aquel profeta y sus milagros, amigo de los niños.
– Mira el agua.
Quiom notó que el agua había cambiado de dirección, que en vez de bajar, subía. Se asombró al ver a Ávila caminando descalza sobre el agua junto a los gatitos. Quiom se quito las botas, las anudo y se las colgó del cuello y con temor puso el primer pie sobre el cristalino cauce.
– Sin miedo Quiom, cierra los ojos y piensa que puedes caminar sobre ella.
Quiom camino sobre las aguas, abrió los ojos sonriendo y se acerco a Ávila. Los gatitos lo rodearon.
– Eres muy puro Quiom, por ello te quieren.
– ¿Qué pasara con los otros animalitos?
– Nada les pasara, te lo aseguro. Se que tu corazón tiene dudas y muy adentro temes por aquellos que les cuidan.
– Así es Ávila, quisiera quedarme entre ellos. Aunque se que no podrán verme.
– Te aseguro que alguna vez la podrás ver a ella, cuando llegue el día prometido. Mientras tanto deberá continuar con su misión, como la guerrera que es, como la diosa que es. Ya es la hora, vámonos Quiom.
Quiom noto que empezaba a amanecer a medida que se deslizaban sobre el cauce subiendo hacia la montaña. Miro hacia atrás y sintió una paz interior. Sonrió y hablo con su Padre. Oró por el mundo y por sus seres, y por los animalitos que dejaba atrás. Miro hacia adelante y sintió que Ávila le tomaba de la mano. Cerro los ojos y respiro profundo a medida que la luz del amanecer acariciaba sus espaldas, como cuando amanecía junto a su Padre dibujando arenas, en las lejanas playas de los océanos de Arabiak.”
Abraham de Saint Germain.
“Dedicado a los valientes vecinos y guerreros de Sans Souci y a su hermosa gesta en pro de la defensa de la dignidad de los animales.”
Extraído de “Cuentos para Michel” de “Los Relatos del Señor Sol” de Abraham de Saint Germain
Namaste.
Que Dios los bendiga siempre y Gracias por imaginarnos.
Aruba, 22 de Junio del 2008.
Lindoro Abraham
No hay comentarios:
Publicar un comentario