C A R N A V A L
De “Tertulia Causal”
“…solo aquellos que han estado en el infierno saben lo que significa…pero, ¿Quién no ha estado en el infierno?”
I
“¡Aquí es, aquí es!, con este grito mis amigos, bueno, en ese entonces amiguitos, y yo nos parábamos en la acera bolsa en mano a esperar el paso de los carros, comparsas y carrozas que desfilaban en la época de carnaval, desde donde nos arrojaban caramelos y algunos objetos de propaganda y regalos, como unos famosos pitos en forma de salchicha, de la marca aquella cuyo nombre es igual al de la codiciada estatuilla de la industria del cine. Entre los caramelos y otras golosinas y juguetes que nos arrojaban, había unos caramelos llamados sacamuelas y que eran bien duros y que más que masticarlos había que rumiarlos, pero cuando se te pegaban en una muela o en el cielo de la boca eran bien difíciles de arrancar, pero recuerdo si que eran exquisitos, al igual que unos de coco ambarinos y transparentes y que tenían pedacitos de coco natural y otros en forma de maní que al morderlos se te llenaba la boca de una rica mantequilla de maní, no había nada más sabroso que morderlos al final y después tomarse un vaso de agua fría, entonces el caramelo adquiría su nombre. Más de uno de nosotros quedo con un buen chichón en la cabeza producto de uno de estos sacamuelas que había sido arrojado con toda saña y precisión por algún hijo de Buda o de su Madre desde alguno de los vehículos antes mencionados. En esta época uno también terminaba mojado, con aguas y otros líquidos, y también lleno de harina, de talco, de huevo, de lechosa (papaya) podrida y otras frutas y de quien sabe que otra cosa más que se les ocurría según el grado de bacanal que invadía los sentidos de aquellos que les daba por jugar carnaval con agua y otras sustancias, como si fuera una reminiscencia de algún ritual pagano de la época que hoy se conoce cono Carnaval, tal vez eso de lavar, marinar y aderezarlo a uno mientras en la inmensa olla, el aceite o el agua hervían con su cebolla, ajo, tomate, cilantro y otras yerbas y especias, al igual que los cuerpos de las almas que esperaban por el festín, ya en pleno apogeo.
Bacanal: dicho de ciertas fiestas de la antigüedad: celebradas al Dios Baco
También, orgia con mucho desorden y tumulto, según el DRAE
O sea que si el Carnaval era una celebración romana, imagínense en manos de quienes estaba y lo que podría pasar con Baco presente y suelto...me lo imagino con la conducción de Nerón.
Esto de jugar carnaval con agua y derivados se hacía hasta entre familias y vecinos y no se escapaba nadie, conocido o no, que pasase por la calle. Nosotros llegamos a tirar bombas (globos) llenos de agua desde los pisos altos de los edificios de la urbanización y alguno que otro huevo, las bombas las metíamos en la nevera para que el impacto fuera con efecto y alguna que otra las llenamos con algún que otro desinfectante y shampoo, también hacíamos pelotas de papel sanitario mojado y estas últimas, después del impacto, resultaban ser harto desagradables sobre todo cuando impactaban a alguna dama de esas llamadas encopetadas. Aparte de todo esto nuestros Padres nos llevaban disfrazados a los parques, avenidas y plazas donde jugábamos con papelillo y con pistolas de agua y si aparte de las comparsas, los desfiles de carrozas y los bailes había algún otro tipo de celebración, de esas producidas cuando el cuerpo y los sentidos entran en calor y que todos sabemos que existen, la verdad que serian muy herméticas. Yo me disfrazaba de Zorro, pero ello me gano el apodo de Sargento García, que me dio un buen amigo de la familia, cuando vio mi grandecito cuerpo disfrazado del atlético héroe de negro, mencionando que el sargento García se había disfrazado del Zorro y así me llamó siempre, hasta cuando yo contestaba el teléfono… ¿Alo?, y el contestaba diciendo…
“Sargento Garciiiiiiiaaaaaaaaa”
¿Qué es el Carnaval?
La celebración del Carnaval tiene su origen probable en fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el Dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto.
Según algunos historiadores, los orígenes de las fiestas de Carnaval se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5,000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano, desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traída a América por los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo XV.
El Carnaval es una fiesta que se celebra en Febrero, tres días antes de la Cuaresma. La palabra Carnaval viene del latín Carnevale que significa adiós a la carne, fiesta esta previa a los próximos cuarenta días de ayunos y abstinencias, tres días en los cuales se le daba rienda suelta al apetito, o sea una fiesta para satisfacer las necesidades de la carne y dedicarse al espíritu… pero ¿Cuál carne?
Estas fiestas de Carnaval también se conocen como Fiestas Carnestolendas (carnes toleradas o tolendas) haciendo referencia a la tolerancia –de comer carne y de disfrutar de sus placeres, agrego yo- que la iglesia católica concede a sus feligreses antes de iniciar la cuaresma, tiempo antes de la primera luna llena de primavera (semana santa).
El Mardi Gras, el conocido carnaval de New Orleans viene del francés Martes gordo en referencia a la comilona que se hace antes de empezar la Cuaresma.
…o sea, como siempre digo, hay que estar con Dios y con el Diablo.
Y he aquí el problema con esos días de Carnaval, y excesos, donde en muchos lugares se disfruta, totalmente fuera de control y con exceso y desenfreno, de la carne (no me refiero a aquella vacuna, porcina, caballar y aviar) y de todo aquello por ella ingerido o absorbido y que la altera o trastorna, llevando los disfraces, perdón, los cuerpos a los limites de aquello que se conoce aquí abajo como infierno y que es en lo que ha desembocado esta festividad en diversas partes del mundo donde se celebra, a pesar de que en el pasado haya sido adoptada, transformada a conveniencia de, y luego bendecida por la iglesia, al igual que otras festividades de igual origen pagano y que igualmente fueron adoptadas y adaptadas por aquello de ganar adeptos, aunque siempre los suplicios de la tortura enmendaron muchos caminos que para ellos, aquellos a quienes me refiero, parecían torcidos. Para mí la sabiduría radica en no perder el control, en no dejar –si es que has decidido usarlo y te agrada- que el poder de ningún placer o aquello que se conoce como vicio pasen a controlar tu vida. Debemos estar en control, tener el control de todo aquello que hagamos, a pesar de que algunas veces el cuerpo se halle en algún estado alterado producido ya sea, por ejemplo, por la música, por una buena compañía o por la ingesta de alcohol o alguna sustancia –o por la suma de todos los factores- de esas que abren puertas que tenemos cerradas en nuestro subconsciente y que muchas veces por descuido dejamos abiertas y de libre paso.
II
¿Estás contento con tu disfraz?
Las imágenes que he visto y vivido en muchas latitudes después del paso del desfile de Carnaval serian el deleite de Dante. Quedan como una sombra, como un reflejo monocromático, que resume todo ese término que se le da de Bacanal, donde muchas veces no se respeta ni siquiera aquello de la edad. La verdad les digo que de todo aquello descrito por “los conocedores en la materia” como infierno; esas imágenes tan surrealistamente reales han sido aquellas que mas me han impactado, al punto de, y esto compartido por otras personas, que algunas de esas calles son el fiel reflejo de una zona de guerra y esto llama mucho a la reflexión si pensamos y reflexionamos que eso fue lo que dejo el paso del carnaval. Me imagino que si ello sirviese –de verdad- de abre boca o preparación para la cuaresma, mas de uno seria el arrepentido o el espabilado.
Un antifaz o una máscara cumplen con el propósito de ocultar identidades, de no permitir a los demás saber quién eres y a veces hasta para sugerir muy discretamente quien eres. Héroes como El Zorro, El Avispón Verde y Kato, Batman y Robín y muchos de sus archí enemigos, El Llanero Solitario, algún que otro ladrón, choro, chorizo o choripan y muchos más escondían sus identidades tras un antifaz. Ello se complementa con una vestimenta, con un traje que complete el ajuar y con el cual te sientas completamente identificado ya sea como súper héroe o si lo que deseas es pasar inadvertido, pero de esto les hablare más abajo. Nuestro primer disfraz nos los vestimos en el momento en que es creado o algunas semanas después o días, según los entendidos, la mayoría de las veces es creación exclusiva de Mama y Papa, pero a veces una de las partes recurre a otro diseñador, tal vez por aquello de traer variedad, originalidad y mas misterio a la comparsa de carnaval familiar. Pero hablando de misterio, nada como esa sensación que evoca un antifaz, ese miedo o ansia nutridos de misterio, de adivinar quién eres, ese dejarte adivinar por aquellos otros. Muchos de nosotros, a pesar de estar disfrazados de carne, recurriremos muchas veces a disfrazarnos e inclusive a cambiar el disfraz, a querer cambiar o modificar nuestra apariencia, ya sea para mejorarla o para modificarla completamente, como he dicho tantas veces gracias a los avances y milagros de la ciencia médica. Cosas de los pedidos y las especificaciones…y que aquellos comprueban con sorpresa, terror y enojo, cuando el día tal se les despierta la conciencia frente al espejo y se dicen…
“¡si esto no fue lo que yo pedí!, o… ¡yo no quiero ser así!”
La verdad que conozco a unos cuantos que les falto un poco mas de horno o que la mezcla, tal vez algo pasada de vitaminas, de hierro y de sal, se sacudiera mejor, y aquí no me refiero al color, lo cual solo es otra parte del disfraz o el atuendo.
Aquí si tengo algo que decir, yo estoy contento con el disfraz que me dieron o con el que pedí, aunque a veces me incomode un poco por lo grande de sus partes, por ejemplo pisar un diminuto pedal de freno de 6X6 cm de un carro Coreano con una bota talla 14 que alberga un pie de 33 cm de largo por 12 cm de ancho es a veces muy incomodo, sobre todo si el pedal del clutch, del mismo tamaño, se encuentra a escasos cm de distancia y no es la primera vez que cuando embrago para cambiar de velocidad oprimo ambos pedales con el subsecuente frenazo. Por cierto que alguna vez les contare como entro y salgo del carro.
III
“La vida es un Carnaval…decía la gran Celia”
Nada más cierto. Todos estamos disfrazados, de alguna u otra forma. Hay quienes se disfrazan por miedos, otros más para protegerse y otros más para cometer sus fechorías. Hay mascaras, caretas y hasta antifaces que después de usarse por un tiempo se vuelven permanentes, otras se caen por falta de pega. Existen verdaderos Maestros en esto del arte de disfrazarse, pero también existen Maestros en aquello del descubrirlos y aquí no me refiero a esa metáfora de quitarles la máscara. Si fueron posturas o actitudes asumidas para lograr un propósito, para mí a la final no fueron más que disfraces que ellos eligieron y supieron usar por x motivos y para lograr sus propósitos. El poeta Blades se refiere a ellos como plástico en una de sus canciones. Hay quienes se les conocen como Polifacéticos, personas que nacieron con ese don natural de “cambiar su fisionomía”, o lo pidieron o se los dieron como accesorio, lo de cambiar lo dejo entre comillas, aunque estoy totalmente de acuerdo en que ello, la transfiguración es posible, aparte de que es un arte, una magia que la mayoría hemos perdido, pero como siempre digo, la investigación, el estudio y la practica hacen al Maestro. Cambiar es un arte. Estos seres son esas personas que tienen esa Misteriosa y fina Maestría de parecerse o hacerse pasar por x personas a voluntad, pero ello es solo la mitad de la magia, la otra mitad la agregan todos aquellos que al verles, los toman y hasta los reconocen a ojos cerrados por otras personas, ya sea porque de verdad él o ella asumieron ese rol, o porque los demás los vieron así, o simplemente porque dominan a la perfección ese arte del disfraz, o sea, que en esta comedia, en esta vida, en este Carnaval todos andamos disfrazados y muchas veces, me arriesgo a imaginar que la mayoría, no terminamos de quitarnos la careta y de mostrarnos como somos por miedo a volver a ser heridos, maltratados y vejados por aquellos que deberían amarnos, lo cual sería maravilloso.”
¡Qué hermoso cuando nos quitamos el disfraz!
Namaste
Que Dios los bendiga siempre y gracias por Imaginarnos
Desde alguna parte, 22 de Febrero de 2009
Lindoro Abraham
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