A C T O S D E F E
“Dicen que la Fe mueve montañas”. ¿Poseemos nosotros tal poder? ¿Para levantar aunque fuese un pequeño grano de arena y hacerlo flotar sobre la palma de nuestra mano?
Tanto que se ha dicho y tanto que se ha escrito acerca de la Fe, y yo, que les puedo decir yo de la Fe.
Para mi, la Fe es lo que te ha traído hasta donde estas, la inmensa Fe que tuvieron y tienen en ti aquellos que te criaron, te guiaron y protegieron. La Fe que ha sido condimentada con amor, voluntad, esperanza y una pizca de causalidad y sin olvidar el ingrediente secreto, y que muy pocas personas usan, y que es el libre albedrio, el cual se añade a la magia al gusto, brindándole así un ligero toque de suspenso y emoción.
Hace poco leía que la vida era un escenario y hace poco, en una de mis entregas hablaba de ello. Cuando uno sale de casa –hablemos un poco de física cuántica y otras cosas- ya la escenografía de todos los eventos que nos han de suceder –aquellos que se pidieron, aquellos que soñamos y los de aquellos en los cuales nos soñaron con invitación- esta preparada, sobre todo aquel o aquellos donde se desarrollaran, podemos decir también proyectaran. Eventos, situaciones y cosas que fueron pedidas, ordenadas al universo con el alma y el corazón, es decir con infinita Fe y sin olvidar a sus protagonistas que ya se saben su libreto y han escogido su vestuario para este nuevo capitulo, el siguiente de nuestra leyenda personal, el cual incluirá muchas alegrías, muchas buenas noticias, encuentros inesperados, muchos de ellos milagrosos como por ejemplo las curaciones. También entre estos eventos se colaran unos cuantos que serán sorpresivos, inesperados, pero igualmente aquellos que producirán tristeza y dolor, necesarios en este plano dirán muchos por aquello de los castigos celestiales y la ley del Karma, de lo cual me reservo el comentario, pero ojala pudiese encontrar la formula o el conjuro para suprimirlos, para desterrarlos, pero para ello habré de esperar las audiencias del así llamado Juicio Final, para el cual, como he dicho repetidas veces, preparo un grueso fardo de objeciones junto a mis abogados.
Debemos tener Fe en todo lo que hagamos, en todo aquello que deseamos que suceda, pero nada de esto se lograra si no tenemos Fe en nosotros mismos, si no creemos en nosotros, si no tenemos confianza en nosotros mismos, si no entendemos o no nos damos cuenta de lo que realmente somos. Me encanta recordar una anécdota que me conto mi Madre y que he escrito en estas paginas un par de veces.
“…Sai Baba llego a un pueblo en una de sus peregrinaciones y un lugareño le pregunto… Sai Baba, ¿tu eres Dios? Si, le contesto Sai Baba, la diferencia es que yo lo se y tu no.”
Si entendemos que somos una emanación de Dios, una de las miles de millones de realizaciones o manifestaciones de su persona, comprenderemos que poseemos, aunque no nos demos cuenta de ello o no queramos, la capacidad de obrar milagros.
En el capitulo 11 del libro de Génesis se lee acerca de la Torre de Babel y de cómo Yahve, al darse cuenta que los humanos de aquel tiempo la construían para llegar a el y para ser iguales a el, les disperso por el mundo haciéndoles hablar diferentes lenguajes, en castigo ante tamaña afrenta, por el simple hecho de querer ser iguales al Padre, y que hijo no ha querido ser como su Padre, como su héroe. Hoy en día como en aquellos tiempos, como siempre digo, no hace falta construir altas torres que rocen el cielo para este propósito, solo véanse al espejo a ver si tienen buena vista o suerte y se encuentran con Dios, y añado que me encuentro completamente consciente de estar o de necesitar estar conectado a la fuente, al Padre, al Creador, a Dios, de donde vengo y a donde iré.
Cuantos de nosotros, niños o no, ha querido, en unos de esos momentos en que se desea un buen trozo de torta de chocolate u otra delicia, hacerla aparecer en nuestras manos con tan solo cerrar los ojos, sin tener la necesidad de buscar dinero para ir a la panadería a comprarla. De esta otra manera, la torta llegara a nuestras manos y nuestro deseo y ganas de comer torta serán satisfechos haciéndose esta una realidad en nuestras manos, a través de una de las posibilidades, un poco mas larga y complicada, de esa realidad ya que si eres niño, deberás pedir el dinero a tus Padres y tal vez darles una larga explicación acerca de porque te la quieres comer en vez de decir simplemente…”deseo una torta” y sentirla como llega a nuestras manos por medio de la Fe. Los niños creen en los milagros y siempre están jugando y creando, ellos nos están demostrando desde siempre y todo el tiempo que son Dioses, hablando de la fe que tienen en todo aquello que crean y en lo que creen.
Miles de personas han presenciado como los niños les entregan piedras a Sai Baba y el se las devuelve transmutadas en azúcar, ¿y entonces?, se transmutan por la Fe del Santo, por la Fe que tienen sus devotos o por el deseo, por el firme propósito que tienen los niños de ver convertidas las piedras en azúcar. Si Sai Baba puede hacerlo, o se dio cuenta que puedo hacerlo o le dijeron como lograrlo y mas importante aun, tiene Fe en ello, ¿por que nosotros no? La diferencia es que para llegar a poseer, a proyectar los elementos que forman nuestros deseos, sueños o pensamientos, usamos caminos muy largos y muchas veces sumamente complicados, pero en la mayoría de los casos se convierten en una realidad en esta realidad, en este plano, pero a costa de mucho esfuerzo, de mucha energía y de mucha Fe.
Verse al espejo en medio de una dolencia física o del alma, ya que ambas se enferman, y decir, afirmar con toda la fuerza de tu alma y con el corazón bombeando la esperanza y la fe a la velocidad de la luz… “No estoy enfermo, nada me va a pasar” ello es una afirmación de Fe, una declaración de sanidad, y si esto esta ligado, digamos que conectado al amor y a la Fe de todos aquellos que nos quieren y aprecian, no tendría ninguna duda de que el milagro se proyectaría, que la montaña, como decía al principio, no solo se movió, sino que un par de niños la convirtieron en un papagayo.
La Fe es uno de los dones más hermosos que poseemos. Ella puede ser usada, proyectada, ya sea individualmente o para el bien común, por ejemplo, la salvación del planeta que a la final equivale a la salvación de nosotros mismos. La Fe es el polen de la esperanza y de la realización de nuestros anhelos y sueños, de nuestros deseos. La Fe es equivalente a la confianza que tengas en ti mismo, en tus capacidades, sin pensar en limitaciones. Si por alguna razón enfermamos, sea del alma o del cuerpo y depositamos nuestra confianza en el Medico que nos trate –siempre y cuando este sea un Medico de Almas, aparte de cirujano y hombre de Fe- y mantenemos una firme y absoluta Fe, el milagro de nuestra sanación se obrara a través de sus manos, que no serán otras que las manos de Dios, porque ese ser será en ese momento el vehículo de la voluntad de Dios, la cual es equivalente a tu voluntad, tu libre albedrio, a tu afirmación de curación combinada con tus ganas de vivir conectada a Dios, conectada con el Creador de toda la vida, entrelazada con la de todos aquellos que te aman y te aprecian.
“En esos instantes en que las cosas se ponen difíciles por algún acontecimiento o enfermedad, por algún incierto motivo, o por esas vueltas del destino o de las causalidades, debes mantener una absoluta e inquebrantable Fe en tu curación.”
Muchos pierden la Fe, muchas veces porque una ilógica y tal vez innecesaria cadena de eventos les hace perder la esperanza y el sentido de la vida, el significado de ese sentido, así como la dirección de la vida debido a esos sucesos. La idea seria no pensar en ellos y en cambio buscar la manera de librarse de ellos, de esas cascaras superpuestas, de ese pesado fardo, lleno de decepciones, abusos, traiciones y engaños. Son a ellos a quienes debemos alimentar de esperanza y de Fe, hacerles entender de alguna manera quienes son ellos y ayudarles, ayudarles a vivir de nuevo, a creer en ellos, porque este mundo, esta frágil, preciosa y corta vida, este trozo perdido en el universo de creación, esta llena de recursos para que todos sus habitantes vivan felices, plenos de salud, de amor y de paz, para que vean a sus hijos, a sus dioses creciendo felices y en armonía, descontaminados, y vacunados contra todo mal y en perpetua comunión con su Creador y sin que importen para nada los caminos de la Fe, así como la visión particular que cada quien mantenga de su Creador y por la manera que cada uno de ellos tenga de comunicarse, de comulgar con el, lo cual debemos respetar.
En una escena de la película K-PAX, Prot le comenta al Psiquiatra que lo analiza, mientras este ultimo se va convenciendo de su origen extraterrestre, y mientras ve en la calle a un empleado de una frutería o supermercado, botando en una esquina una caja de frutas dañadas sobre una pila de ellas; que el se ha dado cuenta que en este planeta existen recursos con los cuales podrían subsistir cincuenta mundos (no recuerdo si la cifra es esa, pero y ¿si fueran tan solo cinco?, por cierto lo que mas le agrada a Prot son las frutas de nuestro mundo) y que nosotros nos damos el lujo de desecharlas. Y añado yo, cuantos seres podrían alimentar sus cuerpos y sus almas con tan delicioso Mana si este fuese distribuido equitativamente. Asimismo sucede con la Fe, a ella la desechan, a muchos otros, la gran mayoría se las hacen perderla, se la arrebatan como buscando concentrarla para ellos solos, me refiero a aquellos seres ávidos y enfermos de Poder personal, que junto a una banda de verdaderos demonios y seres bajos y oscuros se dedican a convertir en miserables a todos aquellos a quienes dominan.
Si alguna vez lográsemos balancear todo ello, equilibrar los recursos y hacerlos asequibles para todos, valga esto para la Fe, ese día recuperaremos nuestro Paraíso perdido, velado o escondido, tal vez arrebatado como suelo decir.
Para recuperar la Fe en este planeta, debemos empezar por tener Fe en nosotros mismos, alimentarla de deseos y anhelos, de sueños y esperanzas, de firmes propósitos de curación, de inmensas ganas de vivir y de seguir viviendo, con la esperanza de que todo ello se realizara, se proyectara en el escenario que nos espera allí afuera, de la manera que hemos deseado, tal y como cual lo hemos soñado, para que el final del capitulo se cierre con broche de oro, para que tu, junto a todos aquellos protagonistas de tu obra, de tu leyenda personal deban salir varias veces a recibir las ovaciones del publico y ¿por que no?, a recibir de manos de Dios, un hermoso ramo de flores por tan sublime actuación, por habernos dado cuenta, por haber entendido, por tan magistral Acto de FE.”
Recuerda, “Tu eres el protagonista y el director de tu vida, de tu leyenda personal.” No lo olvides nunca.
Namaste.
Que Dios los bendiga siempre y Gracias por imaginarnos.
Aruba, 8 de Junio del 2008.
Lindoro Abraham
No hay comentarios:
Publicar un comentario