martes, 3 de agosto de 2010

BENDICIONES


BENDICIONES

I
“Q en alguna parte del cielo los caminantes han hecho un alto. Los pasos y las hazañas, las leyendas y las almas. Los escudos y las lanzas se han dejado al olvido. No hay nada por que luchar, nada más que conquistar porque nunca debió haber habido más lucha ni mas conquista que aquella de los corazones en el nombre del amor.”

“Me lleva el corazón
Cabalgando sobre sus latidos.
Al punto aquel perdido entre el cosmos
Donde dejé mi alma esparcida sobre las arenas.
Me lleva la brisa de regreso
Nadando entre las estrellas.
Océanos de luz, el agua dulce y bendita
Que se derrama del cielo cuando cierro los ojos.”

II
“Q el cielo nunca se fue de la tierra. Q la tierra nunca ha dejado de ser el cielo. Los Ángeles caídos nunca fueron abandonados. El cielo que nunca olvidaron y el planeta que siempre han tratado de proteger. La Madre que a pesar de tanto les ha amado con pasión infinita. La eterna devoción de sus lágrimas, aquellas que impregnan de bondad y bendiciones la fértil tierra que cobija las buenas semillas, aquellas traídas del universo.”

“Hermano, Tú mi hermano
De donde vengas y a donde vayas
Siempre, siempre mi hermano.
De tu mano, Tú mi hermano
Mi corazón entre tus manos.
Hermano, Tú mi hermano
De la luz y el infinito mi hermano.
Humano Tú mi hermano
Del cielo aquí en la tierra.
Siempre, recuerda siempre Tú mi hermano
Siempre, por siempre hermanos.”

III
“El camino que deja la estela de la estrella aquella fugaz. El trazo liquido de su luz que cobija la noche del desvelo y la vela, que a pesar del fuerte viento de las angustias y los miedos no se apaga. Sueño q soy el universo, sueño q soy un niño buscando un beso y una bendición, un lugar y un abrazo perdidos entre los latidos de la creación.”

“De la mano de mi guardián
Camino venciendo miedos y angustias.
Callan los truenos y las tormentas
Y los cielos lloran perdones.
De la mano de mi guardián
Conquisto colinas y cimas.
Contemplo desde las alturas
Como el mundo se detiene
Y piensa adonde lo hemos llevado.
De la mano de mi guardián
Camino sobre el océano de la eternidad
Escuchando las historias de los dioses.
Mientras los vientos de la lejanía me avisan
Q la luz del faro aquel se ha encendido de nuevo
Y que la mirada aquella me espera al borde de la distancia.”

IV
“No dejes hijo mío que crezcan el odio ni la violencia a la par de tus años. Q a pesar de que los años te marquen el rostro conserva y cuida aquel espejo que no ha dejado de reflejar a ese niño que nunca has dejado de ser. No dejes de disfrutar cada sol y cada luna, cada gota y cada lluvia. No dejes de reír y menos de hablar contigo. Entiende que quien habita en ti es ese niño que esperaba y quizás aun sigue esperando con ansia el regreso de papa y el helado dominguero que se soñaba antes de ir a dormir. No dejes que las acciones de aquellos que se olvidaron de ser niños humillen ni vejen a tu pequeño guardián. Recuerda que si nadie más te quiere, aquí entre los dominios de mi corazón siempre habrá una morada y una verde pradera donde jugar, donde correr y reír y donde aguardo debajo de cada árbol con las manos llenas de golosinas rellenas del dulce almíbar del amor infinito.”

“Las brillantes chispitas de Dios que recorren la praderas
Esparciendo las risas y las alegrías.
Los mantos del extenso verdor
Que abrigan sus almas inocentes.
Las refulgentes chispitas de Dios que despliegan sus alitas
Y se unen a las águilas en su vuelo eterno.
Las luminosas chispitas de Dios que portan en sus manos
Su más preciado juguete.
La verdad perpetua que a borbotones brota desde los cielos.”

V
In Memorian
IX XI
“Se esfumaron, así, de repente, sin saber por qué. Como funesta afirmación del decimo sexto arcano cayeron de las alturas junto a las torres, como aquellos que cayeron de los cielos empujados por la misma mano siniestra, codiciosa y traidora. Cuantas Madres, cuantos Padres, todos ellos cuántos niños, se desplomaron entre los escombros y el fuego, encerrados en el infierno que, nuevamente en las alturas, les prepararon aquellos demonios nauseabundos de uñas y cachos llamados sus propios hermanos. Ocho años hace ya del horrendo acto criminal, ochos años de la vergonzosa conspiración, del vil engaño en que sumieron, una vez más, al pueblo del norte como pretexto de otra guerra, otra más. Los aviones que no existieron. Los pasajeros y pilotos que si y que igual esfumaron. Los únicos y verdaderos terroristas, no aquellos que nunca estuvieron a bordo, sino aquellos que gobiernan, los mismos que controlan el país. Aquellos que mandan a los hijos de los demás, mas no los suyos, a ultramar a pelear las guerras por ellos inventadas y a matar, a violar y a vejar a los hijos de aquellos otros que no son sus enemigos en nombre de la libertad, aquella que aquellos sumisos piensan que tienen en casa y quienes creen fervientemente que para preservarla deben enviar a sus hijos como carne de cañón a que se los maten o mutilen a fin de preservarla, para que en el proceso, aquellos otros se apoderen de los países y sus recursos en nombre de la libertad. Como digo desde hace tanto tanto y como seguiré diciendo…. todo por el dinero, por el petróleo, por el control del tráfico de drogas, por el lucrativo negocio de las armas, por la desmedida ambición del poder. Todo esto bajo la mirada y la bendición de Dios, aquel hecho a imagen y semejanza de ellos. Que un día, ojala y no lejano llegará un tiempo, ojala no de venganza mas de reflexión y perdón que nos lleve de vuelta al punto de partida, para hacerlo bien esta vez y para que el corto o largo trance por este rincón de la existencia este signado por la mayor suma de felicidad posible. Un mundo sin diferencias, sin odios ni racismos, sin niños muertos de hambre y enfermedades curables y sin madres desamparadas y lo más importante, sin dinero, y donde todo, absolutamente todo sea de todos y donde los seres que son dioses vivan en paz y armonía y verdaderamente como fue en un principio, y desde ese posible ahora y para siempre, por los siglos de los siglos venideros.”

“Duerman niños de Dios
No abran los ojos por ahora.
Que la pesadilla aun ronda
Para despertarles.
Sueñen niños de Dios
Con la tierra prometida,
La de los ríos de leche y miel
Aquella que no gira al revés.
Alguna vez, niños de Dios
Jugareis de nuevo como lo hacíais
En las praderas de los cielos.
Que por allí, en los cielos cantan las aves
Que han notado los Ángeles
Que las praderas de la tierra reverdecen.”

Abraham de Saint Germain

Namaste
Que Dios los bendiga siempre y gracias por Imaginarnos
Desde alguna parte, del 6 al 11de Septiembre de 2009
Lindoro Abraham

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