martes, 3 de agosto de 2010

TRONALIDADES

TRONALIDADES
De “Las Crónicas de una Muela Desbocada”

“Colección de relatos, pensamientos, anécdotas, revelaciones, cuentos de ultratumba y reflexiones de este y otros mundos. Situaciones y eventos que como suelo reflexionar me suelen suceder o me llueven solo a mí.”
Nota: Los nombres, mas no los escenarios han sido cambiados para proteger a los culpables. Cualquier parecido con la realidad es una absoluta consecuencia de la causalidad.

“Si a Terminator le gustaran las arepas, seguro que se comería varias de harina enriquecida con hierro y demás minerales, rellenas de tuercas, tornillos y clavos, con bastante limadura de hierro y aceite de transmisión, y se las bajaría con un batido de tres en uno y sin “trans fat” lo más seguro.

I
El dulce aquel…
“El delicioso dulce llamado Golfeado, se llamó originalmente Golfiado y después derivo en Golfiao. Dice la historia que un equipo de futbol necesitaba ganar un juego para poder ir a las eliminatorias nacionales. La Madre de uno de los Capitanes era muy famosa en el pueblo porque hacia unos dulces muy deliciosos, por los cuales se moría el Capitán del equipo contrario y quien era un asiduo cliente de la Señora en cuestión. Cuentan que ambos Capitanes se encontraron en un lugar alejado y uno de ellos le pidió que le “fiara un gol” o sea, que se dejara meter un gol en el juego del domingo siguiente y que después el, en su turno, le pagaría dejándose meter un gol. Como parte del arreglo, él le llevaría una bandeja de los dulces que hacía su Mama a cambio del gol fiado… una bandeja de dulces por un gol fiado o por fiar un gol le dieron una bandeja de dulces lo que después, con el tiempo seria… “fulano de tal se vendió por un golfiao” o por fiar un gol. Ahora, la costumbre de comérselo con queso blanco encima, ya sea este queso de mano o queso de año rayado viene de cierta vez que alguien, quien estaba más prendido que tabaco’ e brujo o que tenia mas palos encima que una caja de fósforos o que simplemente estaba borracho, confundió un golfiao con una cachapa y le echo queso encima.”

II
¡Pana se te salió el cassette!
A Tía Petra.
“¿Recuerdan haber escuchado esta expresión alguna vez? En Caracas la llegue a escuchar un par de veces. Se refiere cuando a las personas que tienen plancha o dentadura postiza se les sale de la boca, ya sea porque se estén riendo o como me toco ver, junto a un par de amigos como a alguien que acababa de estornudar con todas sus fuerzas se le había salido el cassette, perdón, la plancha y esta se había caído al piso. En esa ocasión alguien que pasó le gritó la frase que empieza esta historia. Un día de hace mucho tiempo detengo el paso para comprarme una chicha que es una bebida hecha a base de crema de arroz con vainilla, canela, azúcar y si se quiere ajonjolí. Bueno el ya mayor chichero vociferaba “!chiiiiiiiiichaaaaaaaaaaaa, chiiiiiiiiiiiiichaaaaaaaaaa!” mientras le daba vueltas a la chicha y al hielo granizado en la gigantesca olla. Espero junto a otros mi turno mientras se me hace agua la boca cuando horrorizados contemplamos, a la vez que el chichero decía ¡chichaaaaaaaaaaa!, como la plancha iniciaba su vuelo en picada desde la boca para amarizar, digamos achicharizar, en la pastosa mezcla. Hahahahahahahahaha!!!!!!!!!!
Déjenme decirles que después de este suceso no deje de beber la refrescante bebida en cada esquina de la hermosa y surrealista Caracas. Famosas chichas eran las del Mercado de Guaicaipuro, la de la avenida los Jabillos, cerca de aquella funeraria donde mucho amanecido y sin un peso en el bolsillo desayuno a costillas de los difuntos, a cuyos deudos nunca les falto su pésame y las de la avenida San Martin. Y hablando de planchas, una vez, sumido en el infernal tráfico de Caracas observo a un taxi que se me para al lado. En esa época tenía una camioneta 4X4 bastante alta, si les contara, como de hecho lo hare alguna vez, todo lo que pude ver desde esa perspectiva. Bueno, el conductor tenía una navaja en la mano y la usaba para pelar algo que tenía en las manos, yo pensé que era una naranja u otra fruta por la forma en que movía las manos, como le dije a quien me acompañaba, hasta que observamos estupefacientes al chofer golpear algo repetidamente contra el tablero del carro para seguidamente meterse la plancha en la boca. El hombre seguro que debería haber sido algún técnico dental o ayudante de dentista porque lo que le estaba raspando a la plancha era el sarro y las piedras. Hahahahahahahahhaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.”

III
Cerditos en el espacioooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!
“Estábamos la híper roncha y yo en una fiesta, de quien no recuerdo, y la Señora de la casa, muy oronda y elegante ella, nos ofrece un vino, el cual no negamos. Según la anfitriona, el vino en cuestión era un Marqués de Monistrol. Nos vemos a la cara mientras saboreamos el vino y entre risas le digo que esa vaina seria todo menos un Marqués de Monistrol, que lo más probable era un Marqués de Charallave, añade él. La Señora nos ve con cara de inquisidora y se va a la cocina. Un rato después regresa y nos ofrece lo que después nos dice es su especialidad. Vemos sobre el plato una cantidad de salchichas tipo coctel en una pegajosa salsa como marrón rojiza. Nos quedamos viendo las salchichitas y notamos, o nos parece, que tienen patas y orejas. A mí me parecieron unos cochinitos, lo cual le comento a él. La Señora puso una cara de asombro al darse cuenta que adivinamos y nos cuenta, muy oronda ella, como las había preparado… “primero, pongo agua a hervir, luego les hago un cortesito en cruz a cada extremo de las salchichitas para que se inflen y se le vean las paticas y las orejitas y también el rabito (imagínense nuestras caras mientras escuchábamos) luego, preparo una salsa con mantequilla, azúcar, vinagre y kétchup. Le echo las salchichitas adentro y le doy vueltas.” Probamos los cerditos y nos desbordamos en elogios y risas mientras observábamos a los cerditos entre nuestros dedos y a los otros paraditos entre la pastosa salsa. Por segunda vez, si la inquisidora mirada de la Señora hubiese sido como la visión de Superman, la dueña de la casa nos hubiese fundido o carbonizado con infinito gusto y placer… y tal vez nos hubiese convertido en cerditos en el espacioooooooooooo.”
Señora, si usted por causalidad lee esto, reciba usted nuestras más profundas excusas y sepa usted que de mi parte le puedo decir que suelo acordarme de esta anécdota varias veces al año.

IV
Aquella hermosa mañana, aquellas hermosas uñas…
“Ella es taxista, tiene una minivan japonesa verde. Es una de las taxistas mejor vestidas y arregladas para su trabajo, como debería ser. Una mañana observo desde dentro del lobby que llega al hotel. En el momento no había botones para ayudar a los turistas que traía desde el aeropuerto. Como costumbre, cuando no hay botones o ellos están ocupados con la cantidad de huéspedes que se están registrando, y si estoy cerca, al igual que cualquier otro trabajador del hotel, salgo a ayudarla a ella como a otras taxistas a bajar las pesadas y voluminosas maletas. Una vez fuera del lobby la saludo. Ella esta impecablemente vestida de blanco con peinado de peluquería y unas hermosas sandalias blancas, tan inmaculadas que lo más seguro se las había estrenado esa mañana. Detallo su cuidado maquillaje y sus hermosos lentes a la moda, rectangulares y de montura verde escarlata. Me fijo en el delicado trabajo de manicure de las uñas de sus manos, esmaltadas en blanco perla y con delicados trazos verdes semejando ramas, al igual que las uñas de sus pies. Un trabajo de manicure y paticure de varias horas y como después averigüe, de $100, 00. Me invagino que ella iría a alguna parte después del trabajo. Abro la compuerta trasera de la minivan y ella se para a mi lado. Yo mido 1.88 y calzo 48 (14 en talla americana) al bajar la primera maleta le piso, sin querer, lo juro, el dedo gordo del pie derecho con mi bota de Policía talla 48 de 33 centímetros de largo y 12 de ancho sin cierre mágico. Bajo el rostro y observo horrorizado que el aun no totalmente seco esmalte se ha corrido a un lado de la uña como si lo hubieran empujado con una espátula y que sobre la mitad de la hermosa y blanca sandalia y sobre su piel ha quedado estampada la mitad de mi bota. Igualmente, ella baja el rostro y contempla por unos segundos el desastre y luego levanta el rostro para mirarme. Juro que le salía humo del cabello. Si al igual que la Señora anterior ella hubiese tenido una visión de rayos laser o de plasma, me hubiese rostizado o desintegrado con la rabiosa mirada con que me miró. Yo no aguantaba la risa mirando cómo había quedado el esmalte, todo arrugado hacia un lado. Ella se montó en su taxi y sin dejar de mirarme se alejó del hotel. No nos dijimos absolutamente nada, pero hay días en que me invagino todo lo que me debe haber deseado ella ese día. Si supiera cómo me suelo reír, sobre todo cuando me acuerdo como quedo la uña, mientras riego las matas y cada vez que me calzo el escarpín, perdón la pequeña bota.

V
El tiempo pasa volando...
“Hace nueve años que no viajo a Caracas. Me suelen mirar con cara de asombro cuando me preguntan… “y ¿desde cuándo no?” y les contesto la cantidad de años. Puede que las razones sean personales, tal vez para no contemplar el desastre, la desidia y el resultado del odio social y de cómo aquellos otrora desposeídos y ahora en el poder y con bastantes recursos pareciese que en vez de querer a la hermosa ciudad, lo que hacen es odiarla a muerte y por ello la mantienen sucia. Acabo de escuchar que en un municipio llamado Sucre se recogieron tres mil toneladas de desperdicios en cuatro días…me invagino ello y la verdad que tiemblo. La última vez me hallo en el aeropuerto. Después de la despedida abordo un reactor comercial Boeing 727, o lo que iba quedando de él perteneciente a la otrora compañía llamada Servivensa, compañía que había sido creada como filial de Avensa y donde los trabajadores tenían paquetes de acciones, pues eran como los “dueños”…Si Luis. Cuando me vendieron el pasaje, al igual que en tal vez dos o más ocasiones me habían dicho… “El vuelo es directo a Aruba” para después escuchar lo que les diré más adelante. Entro a la cabina, también conocida como el tabaco del avión y me recibe una curvilínea aeromoza, excesivamente maquillada, sobre todo las negras ojeras, producto del barranco de la noche anterior, como escuche después cuando hablaban con unos pasajeros que estaban sentados detrás de mí. Me siento y observo que la silla esta como desbalanceada. Creo que le faltaban un par de tuercas. Me pongo el cinturón y después de confirmar donde está la salida de emergencia más cercana y como abrirla me dispongo a leer el díptico o tríptico, no me acuerdo, de los procedimientos de evacuación de la aeronave mientras los demás pasajeros van entrando. Estaba sentado en la sexta o séptima fila de asientos y veo como entra un voluminoso tipo vestido con una braga color kaki con el logo de la empresa impreso en alguna parte y se pone a conversar animadamente con las aeromozas cerca de la puerta de entrada. En eso escucho la oz del Capitán dando la bienvenida al vuelo número tal con destino a Aruba haciendo escala en el aeropuerto Josefa Camejo de Punto Fijo… ¡Coñ… de la Madre de Josefa Camejo, me volvieron a jod…! Contengo la rabia y me resigno, acordándome cuando vivía en el interior de Venezuela y cuando iba al terminal de autobuses escuchaba a los “llenadores” vociferando ¡saliendo directo pa’ Caracas! Para una vez dentro del autobús pasar a conocer más de diez caseríos y pueblos antes de llegar a Caracas. Bueno, llega la hora de cerrar la puerta del avión y el tipo de la braga kaki se levanta. Yo pienso que va a dejar el reactor pero entonces veo que cierra la puerta. No me invagine nada extraño puesto que pensé que tal vez el tipo trabajaba en la empresa e iba a Punto Fijo. El vuelo transcurre sin inconvenientes y aterrizamos bien sacudidos por los fuertes vientos. Observo como el tipo de la braga se levanta y saca algo del bolsillo superior de la braga y procede a abrir la puerta. A continuación bajan los pasajeros y suben aquellos que continuaban para Aruba. Llega la hora de prepararse para el despegue. Me cambio unos asientos mas adelantes y observo anonadado como el tipo saca un destornillador y lo usa como palanca o no sé de qué manera para ayudar a cerrar la puerta. Me siento y me preparo para los ocho minutos más horribles de mi vida. Me siento, me amarro el cinturón y releo el manual de evacuación y compruebo si mi salvavidas esta debajo del asiento. A continuación me meto en la boca una esfera de plata bendecida que llevaba como pendiente (se me olvido meterme la cedula, como una vez escuche gritar a un tipo en un vuelo en el que creí que no llegaría a la isla por la fuerte turbulencia) creo que me rece todos los mantras y oraciones que me sabia a la vez que me encomendé a cuanto Dios, guardián y santo conocido. La verdad que esos aviones eran unos verdaderos ataúdes volantes, que les fueron comprados a la para ese tiempo extinta Eastern Air Lines, famosa por sus continuos accidentes y problemas técnicos. El parque aeronáutico de Venezuela era así. Durante un tiempo VIASA tuvo exigentes estándares de calidad, ello debido a una alianza con KLM, pero después, no más, sobre todo cuando adquirieron un par de Airbus que pertenecieron a la Lufthansa alemana. Una noche en Caracas recibo una llamada de un primo que actualmente es piloto y Capitán de la KLM aparte de que también es Ingeniero de Mantenimiento Aeronáutico. Me dice que se estaba quedando en el otrora Caracas Hilton. Le pregunto por cuantos días se iba a quedar y me dice que solo habían pernoctado unas cuantas horas en el hotel y que iban saliendo para el aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía. Me cuenta que el, junto a otros pilotos de la extinta Air Aruba regresaban de unos cursos en USA a bordo de uno de los Airbus de VIASA. A mitad de vuelo sienten un ruido –tal vez una explosión- y a continuación una vibración. El y sus colegas se miran las caras y adivinan, a medida que el piloto baja la velocidad de la turbina poco a poco, de que algo no muy agradable ha sucedido. Todos ellos esperan a que el piloto avise que debido a esa peligrosa falla técnica deberá desviarse y aterrizar en el aeropuerto más cercano. En vez de ello, el piloto decide seguir a Caracas donde aterriza con bastante retraso, debido a la baja velocidad. En el aeropuerto les informan que el avión no podrá continuar hacia Aruba debido al desperfecto. Mi primo intercepta al piloto y lo increpa acerca de su irresponsabilidad, que si él fuera el dueño de la empresa lo hubiese metido preso. Así estaban las cosas en esos días, y me invagino que aun sigue siendo así, en la aviación comercial y militar venezolana. Varias personas ligadas a la fuerza aérea venezolana y al contingente de la aviación de la marina de guerra me solían contar de cosas como tornillos que para que apretaran se les enrollaba previamente hilo de coser, entre otras animaladas, a veces difíciles de creer, pero creíbles al leer los continuos accidentes de aviones de caza, de helicópteros y aviones de transporte.”
“Los aviones son como los carros, no fueron diseñados ni construidos para caerse o para chocar, los caen o los chocan.”

Namaste
Que Dios los bendiga siempre y gracias por Imaginarnos
Desde alguna parte, del 6 al 11de Septiembre de 2009
Lindoro Abraham

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